Una de princesas, desayunos y bodas

*Play it Loud!

Siempre he sido un tanto romantiquilla. Incluso desde antes de que me diera tiempo a enamorarme. Creo que de pequeña vi demasiadas películas Disney y desde entonces tengo a una princesa viviendo en mí, que escucha cantos de pájaros allá por dónde pisa y tiene la esperanza de que el felices para siempre y las perdices no tengan fecha de caducidad (aunque yo amiga de los bichos no me hago).

He de decir que también atravesé cierta crisis en esto de creer en el amor romántico y durante algún tiempo fui bastante rancia y poco dada a las demostraciones afectivas. Aquellos años rebeldes.

Como loca del amor en muchas de sus formas, me encanta encontrar el romanticismo en los pequeños detalles y también en los objetos que se comparten. Uno de esos objetos es la taza del desayuno. Hay que contar al menos con una pareja de tazas que combinen entre sí, sin que tengan que ser iguales, pero que digan algo de esos dos que comparten desayunos y vida. Tu súper héroe favorito, la ciudad de tus sueños o una frase que te inspire.

Y no os queráis hacer los duros, que aquí quien más y quien menos esconde un “cursilillo” dentro y éste siempre sabe cómo pillarnos desprevenidos y asomar la patita.

Uno de mis mejores amigos se casó hace unos meses con su chico, y como ando en esas de querer regalar handmade en cuanto hay ocasión, las tazas del desayuno se presentaron ante mí como la mejor de las opciones (gracias, Lu). Así que para hacerlas personalísimas, los dibuje a ellos mismos y a algunos de los mil lugares que han visitado juntos (que para dibujarlos todos habría necesitado la vajilla completa). Todos juntos formaron también parte de la ilustración impresa en la tarjeta de felicitación.

Os dejo aquí con el resultado final, que viajó unos cuantos kilómetros hasta Londres para reunirse con sus dueños.

Boda F&U.001

Boda F&U 5.001

Boda F&U 3.001

Boda F&U 4.001

Boda F&U 2.001

Pero esta romántica empedernida también tiene sus dosis de realismo y sabe bien que, en la vida real, a la palabra Fin de los cuentos de hadas la sustituye un CONTINUARÁ de los grandes, y que la capa de hada madrina es algo que a veces tiene que colgarse una misma para conseguir que la vida no te de calabazas. Pero ya que estamos, denle al *play y vaya usted trayendo otra de perdices.

¡Sean felices, y coman lo que quieran!

*Para desayunos y romaticismos nos acercamos a Tiffany’s con la gran Audrey y su Moon River. Play it Loud!

fin post-

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