Cuando el tiempo era elástico

malabares y tiempo elástico

#PlayItLoud!

Últimamente me acuerdo mucho de cuando era niña y los días parecían eternos. Aunque tuviese que ir al colegio y no saliese de allí hasta por la tarde, aún así llegaba a casa y lo que quedaba de día daba para hacer deberes, ver la tele, jugar y hacer el tonto con mis hermanos antes de la cena. Y esto teniendo en cuenta que no debíamos acostarnos muy tarde.

Me pregunto qué narices ocurre con los años, que esa elasticidad del tiempo desaparece y de pronto cuesta la vida atrapar los minutos y conseguir que las veinticuatro horas del día te dejen cumplir con tu agenda. Y eso que lo de irme temprano a la cama me queda lejos y tiendo a dormir más tarde de lo que debiera (así estoy durante el día, zombie total).

Combinar lo que me da de comer, lo que de verdad me apasiona y mi vida personal está siendo harto complicado últimamente y con frecuencia me sorprendo haciendo malabares y rascando minutos de donde no hay para llegar a todos los sitios en los que quiero estar.

Y pese a todo estoy segura de que el problema reside, en parte, en que no aprendo a organizarme bien. En que pierdo horas valiosas con la excusa de estar exhausta y dejo pasar musas con ideas brillantes para quedarme con los ratos en los que éstas desaparecen. ¡Qué crisis que nos creamos, si casi pareciera que nos gusta!

Lanzo preguntas al aire (si alguien tiene respuestas, que alce la voz…): ¿Cómo multiplico las horas del día? ¿Existe algún remedio para aprender a identificar esos ratos en los que tendemos a perder el tiempo? ¿Puede una convertirse en su propia coach con éxito? ¿Qué hago para descansar bien y tener energía por las mañanas?

Con esto os dejo hoy, frustraciones de ayer, de hoy y de siempre y ganas de que me regaléis alguna palabra de aliento. Y si entre vosotros hay alguien que haya descubierto la fórmula de la Coca-Cola (o algo que se le parezca un poquito), que use y abuse de los comentarios, que segura estoy de que somos muchos los que estaremos deseando conocer el secreto.

Pasad un día genial, que es miércoles y el fin de semana queda ya más cerca…

fin post-

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4 comentarios en “Cuando el tiempo era elástico

  1. Estoy totalmente de acuerdo con “Romero y Canela” en lo de que ‘perder el tiempo es un lujo que debemos practicar’ y me ha encantado la comparación del tiempo con el chicle boomerang, jajaja, me acuerdo de ellos y las pompas tan grandes que hacían.
    Mi consejo (que no siempre aplico), lo mejor es organizarse el día y ser realista con el número de tareas que pueden hacerse según el tiempo que toman. Sabiendo, que a veces no todo sale como previsto, y no por ello hay que frustrarse o estresarse. Y si hay que tomarse un descanso, pues se toma y ya.
    Besotes,
    Lili

    • Y yo también estoy de acuerdo, muchísimo. Lo difícil es convertir tu sabio consejo en un hábito. Creo que tenemos demasiados estímulos externos que nos obligan a querer llevar demasiadas cosas para adelante y esto no es factible y hace que nos frustremos. Tanta vida Instagram, tanto Pinterest nos tiene el coco absorbido. Vida lenta, por favor… Amén :P
      Un besote

  2. Perder el tiempo es un lujo que debemos practicar y no caer en la frustación de pensar que tenemos que poder con todo y que queremos hacerlo todo….a mi me pasa igual (no tanto de un tiempo para acá, en el que me conciencié que no puedo estar en todo y que habrá cosas que me pierda…pero procurar ESTAR cuando ESTÉ -y no pensando en lo que viene), creo que el tiempo es un chicle boomerang con azúcar de los que ya no venden. Un abrazo

    • Cuánta razón tienes… A veces el problema está en ese agobio que nos autoimponemos de tener que ocupar cada minuto libre en hacer cosas productivas, cuando también necesitamos ese descanso, esos ratitos de no hacer nada especial, ya sea solos o en compañía, sin machacarnos por la de cosas que tenemos pendientes por hacer. Yo fallo muchísimo en esto, lo confieso, y el peligro es que entonces tendemos a no disfrutar de lo que verdaderamente es nuestro para disfrutar: el presente. Sin esto, ni siquiera recordaremos el sabor de aquel chicle con azúcar…
      Un besote y gracias por tu reflexión ;)

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