Un mapa para perderse

globo-terráqueo-ilustración
#PlayItLoud!

Hay objetos cotidianos que me fascinan, que hacen que no pueda apartar la vista de ellos y consiguen hacerme soñar con los ojos bien abiertos. Me ocurre mucho con todo lo que tenga un aire vintage. Algunos lo tachan de moda y quizás tenga toda la razón del mundo, pero yo no puedo evitar encontrar belleza en un gran número de los trastos que hace cincuenta, cien, o los años que haga, debían ser de lo más simple y común (aunque seguro que ellos también tenían anhelos vintage por aquellas épocas).

Las maletas antiguas, de piel o de ese material parecido al cartón duro, las máquinas de escribir, las cámaras de fotos, las televisiones y radios, los teléfonos, las máquinas de coser, los suelos hidráulicos. La lista puede ser mucho más larga, pero como no quiero aburriros y perderos en una enumeración eterna, me voy a parar en los que hoy nos atañen: los mapas y los globos terráqueos. Me encantan los mapas y es que, a parte de lo bonitos que puedan ser, creo que tienen algo mágico (menos los mapas de los ríos que me obligaban a estudiarme en el colegio y que nunca conseguí aprender, no me preguntes por dónde pasa el Ebro, mejor búscalo en Wikipedia), desde la capacidad de situarte en un punto exacto dentro de un planeta tan inmenso, a la de hacerte llegar al lugar donde se esconde un tesoro.

Y como soy así de peliculera, si me das cuerda te monto un cine con mil y una historias de creaciones de mapas, lugares mágicos y búsquedas de fortunas al más puro estilo Indiana Jones. Pero si hay algo más bonito que un mapa en plano, es verlo montado en forma de globo terráqueo. Aún recuerdo una lampara que tenía mi hermano en su habitación y lo bonito que era encenderla y ver iluminarse a los distintos continentes y a los mares azules que los rodeaban. Y ahora me da toda la pena del mundo pensar que en algún momento nos deshicimos de ella, porque sería maravilloso tenerla cerca para poder tunearla con un poco de chalkpaint y quizás convertirla en pizarra, o dibujar mensajes sobre ella, flores de mil colores, o marcar los lugares importantes a los que has viajado.

Así que mientras me hago con uno de estos globos y lo convierto en obra de arte, os invito a pasar por el tablero Pinterest que he creado para la ocasión. Pero hasta que llegue ese momento, he pensado que tampoco estaría mal dibujarlo y crear ilustraciones bonitas a partir de esta idea. Hoy os dejo con la primera (por si acaso vienen más) postal de un planeta en el que perderse con tu persona favorita, tanto, tanto que no os importe si quiera saliros del mapa.

¡Disfrutad del fin de semana! Y dadle al play, que no hay nada mejor que perderse con música…

***

PD. **Último aviso a navegantes** Os recuerdo que el plazo para participar en el sorteo por mi primer cumple-blog y haceros con el precioso paraguas de Esyumi termina esta noche a las 23.59h. Así que si aún no habéis participado, ¿a qué estáis esperando? ;)

fin post-

Ya huele a Navidad

bola de nieve#PlayItLoud!

La Navidad ya empieza a respirarse y hay que estar muy resfriado para no olerla. La tenemos en casa, si encendemos la tele y saltan a publicidad. La tenemos en la calle, al pasar por delante de casi cualquier escaparate que, ya vestido para la ocasión, te recuerda que es hora de que empieces a planear tus compras (no vaya a ser que te pille el toro). La tenemos en el supermercado nada más entrar, en forma de montañas de artículos varios, desde adornos navideños, hojaldrinas, mantecados y bolitas de coco, hasta unos “neceseres Navideños” que me he llegado a encontrar yo en el que tengo junto a casa (‘juraito’). La tenemos en las luces que ya cuelgan de las fachadas, aunque aún no luzcan encendidas.

También forma ya parte de la tradición el decir o escuchar aquello de “la Navidad cada año empieza antes”. Basta con ver los decimos del Gordo a la venta desde el verano, aunque a mí siempre me pille el toro y acabe a la desesperada buscando un numerito dos días antes. Las compras locas de cosas que puedan congelarse, que de aquí a un mes todo se vende a precio de riñón. El repartirse los festivos, Nochebuena en mi casa, Nochevieja en la tuya ¿o al revés?. El quebrarse la cabeza pensando regalos cuando ya no se sabe que más regalar (vayan a lo hecho a mano, amigos).

A mí me gusta mucho la Navidad, pero reconozco que a veces con las prisas y el estrés uno se olvida de su verdadero significado. Es muy fácil dejarse arrastrar por la marea consumista, que te lleva a cruzar la línea incluso en época de vacas flacas. Y debería ser justo al revés, la Navidad es para vivirla despacito, porque al final de lo que se trata es de disfrutar de quienes te quieren y tienes cerca, ya sean muchos o pocos (y aunque esa cercanía no siempre sea equivalente en número de kilómetros). Siendo consciente de que el mejor de los regalos no tiene precio en euros, sino en cariño y ratos compartidos, en sonrisas y palabras amables, porque a veces se nos olvida decirlas, porque la vida nos lleva a remolque y con la lengua fuera y porque toca echar el freno y bajarse un rato a saborear lo que se tiene y que tan poco se valora.

Ya huele a Navidad y yo tengo ganas de que haga frío, de subir a mi pueblo y salir a pasear hasta que la nariz se me quede roja como un pimiento, de escuchar villancicos de los de hace años mil, de poner la mesa con el mantel bueno para descubrir que tiene una mancha que el año pasado no estaba ahí, de sacar las copas de champán, de jugar a los amigos invisibles y ver películas chorras de esas que a veces te regalan las mejores de las siestas.

Muchas ganas de todo eso y más. Y a vosotros, ¿qué os sugiere la Navidad?

¡Feliz miércoles!

fin post-

Mi álter-egoblogger: temporada otoño/invierno

Álter-Egoblogger otoño

#PlayItLoud!

Ya hacía tiempo que no sacaba a pasear por aquí a mi pequeña Álter-egoblogger, y con eso de que parece que el otoño por fin ha llegado para quedarse (¡aleluya!) y los armarios han dejado de ser un batiburrillo loco de vestidos veraniegos mezclados con rebequitas de entretiempo, me he dicho que qué mejor momento para colocarle unas cuantas prendas y llevármela a pasear.

Cuando vivía en Londres, en los periódicos gratuitos que repartían por la tarde al entrar al metro había una sección en la que sacaban fotos a chicas estilosas que paseaban por Oxford Street, a las que paraban para preguntarles de dónde eran cada prenda y accesorio que llevaban puesto y por cuánto les había salido el modelito entero. Yo nunca me sentí amenazada por ninguno de esos paparazzis cazadores de it-girls anónimas, pero también confieso que nunca me he arriesgado a llevar ropa que llamase demasiado la atención. Ya quisiera yo para mí el valor de Carrie Bradshaw, pero al final como más cómoda me siento es en este estilo que me define desde hace ya un buen puñado de años.

Pero ya que este es mi blog, he decidido vestir a mi álter-egoblogger con ropa que de verdad tengo en el armario y me he propuesto jugar a ser la fotógrafa que la pare y le pida que haga una lista de todo lo que lleva puesto y de cuánto dinero se ha gastado. Así que allá vamos:

  • Gorro, regalo tejido por las maravillosas manitas de mi amiga invencible 2013, Marisa, aka Kraftcroch (valor incalculable).
  • Pañuelo para el cuello (una de mis perdiciones), comprado en el mercadillo de mi pueblito bueno (2 por 5€, señores, así quién se resiste).
  • Trenca, de Topshop, temporada otoño/invierno 2011/2012. Reconozco que esto fue más un capricho que otra cosa, porque soy un poco la loca de los abrigos. Llevaba años queriendo comprarme una trenca y en una escapada a Londres la vi en una tienda y tuve que llevármela sí o sí. Creo recordar que me costó unos 85€ (que ya duelen, a mí al menos). Lo único malo es que es tan, tan, tan abrigada que en Málaga no puedo usarla, por lo que es mi chaquetón comodín para viajes a zonas de frío polar o para cuando subo a Ronda en invierno (allí me viene de perlas).
  • Jersey, de Springfield, de esta temporada (ya os lo enseñé en Instagram), 29,99€. Flechazo de amor total, de esos que sabes que nunca olvidarás y que siempre te arrepentirás si no lo compras.
  • Vaqueros, podrían ser cualquiera de los que tengo en el armario, pero os dejo la referencia a los últimos que me he comprado en Stradivarius, por 19,95€. Confieso que odio comprar vaqueros y que nunca me quedo contenta con los que me acabo llevando. Así que si alguien conoce una marca buena, bonita y, si no barata, al menos económica, que me lo cuente, que se lo agradeceré por siempre.
  • Botines de flecos, de Kling, desconozco a qué temporada pertenecen, porque me los compré en Privalia, si no recuerdo mal por unos 30€, pero me encantan. Eso sí, tienen algo de plataforma interior y no son demasiado cómodos para largas caminatas, pero para el día a día van geniales.
  • Paraguas transparente, de Esyumi, ilustrado por mí (vale hacerse publicidad, ¿verdad?), que tenéis a la venta en su web por 17,90€ y que aún podéis conseguir participando en mi sorteo cumple-blog (no perdáis la oportunidad).
  • Tote bag cosida por mi maravillosa madre y decorada con la técnica de transferencia a tela que os contaba en este post.

Y esto es todo, vestida de los pies a la cabeza en temporada otoño/invierno (que siempre requiere mas prendas), complementos varios incluidos, por 185,43€, tampoco está tan mal, ¿no os parece? Además, así se quita una el gusanillo ese de momento estrella, pero sin pasar vergüenza, que para eso tengo a mi egoblogger de filtro. Y vosotros, ¿cómo afrontáis el frío, qué marcas os gustan, fabricáis algunas de las cosas que lucís?

Que paséis un gran día y nos leemos el viernes ;)

fin post-

 

Horario de invierno

horario de invierno#PlayItLoud!

Es lunes, nos han cambiado el horario y los días, que ya venían siendo cortos, ahora lo son aún más. Pasan las seis de la tarde y parece que son las ocho y encima sigue haciendo un calor más propio de agosto que de casi noviembre, con las ganas que tengo de que llegue el frío. Aún no he desempolvado la más finas de mis chaquetas, ni me he liado un solo pañuelo al cuello, pese a haberme comprado otros dos este fin de semana. La tele sólo habla de ladrones y corruptos, de la economía que sube, aunque sólo lo noten los ricos, y del paro que baja en forma de empleos precarios.

En esta sociedad en la que vivimos, los ánimos viajan en montaña rusa y a veces es imposible controlar cuándo están bien arriba y cuándo caen en picado. Y es por eso que hay ocasiones en las que no queda más remedio que escapar de ella, evadirnos, ignorarla. Hace unos años estuve apuntada a un taller de escritura creativa en el que creábamos relatos cortos que compartíamos en cada encuentro. Para uno de ellos redacté una lista de acciones a las que decidí llamar “Medidas contra la crisis”, y que decía algo así:

“El suave rugir de la cafetera por las mañanas, provocado por el agua que hierve, sube y se filtra inundando la cocina con aroma a café, cerrar los ojos, respirarlo y que su olor me inyecte ganas de hacer mil cosas en el día.

Despertar de madrugada, buscar a tientas el móvil y ver que aún quedan varias horas para que suene el despertador, hacerme un ovillo bajo en edredón y volver a dormir profundamente.

Subir el volumen de la radio del coche cuando suena una de esas canciones que me eriza la piel y hace que mi memoria musical me transporte a épocas pasadas, cantarla a gritos y olvidarme de hacia dónde voy.

Desenfundarme los pies de zapatos y botas cuando llega el verano, lucir sandalias y pintarme las uñas de colores vivos, hundirlos en la arena de la playa y mover los dedos.

Tirarme en el sofá y cubrirme con la manta en un día de lluvia, comer chuches y ver mi película Disney favorita, cantar sus canciones y recitar sus diálogos y olvidarme de que he vuelto a cumplir años desde el momento en que la vi por primera vez.”

Así que sí, se ha acabado el fin de semana, nos han plantado el horario de invierno y los días son más cortos, pero qué importa a qué hora se vaya el sol. Coged una libreta y cread vuestra propia lista de medidas contra la crisis, contra cualquier crisis, e intentad llevar a cabo al menos una de esas acciones al día. Ya que es lunes y andáis por aquí, ¿qué os parece si empezamos por el café? (El Colacao también vale).

¿Os atrevéis a contarme alguna de vuestras ‘medidas anticrisis’?

¡Feliz lunes! (No olvidéis darle al play).

fin post-

Dejarse llevar

azulejos#PlayItLoud!

No sé si os pasa, pero a mí, a veces, me cuesta mucho decidir qué os quiero enseñar, de qué voy a hablar o qué quiero dibujar. Mi cabeza puede tantear alrededor de las mil ideas por día, porque no para, pero muchas son fugaces cual estrellas, otras rozan el límite de lo absurdo y las hay también bastante flojas. Cuando aparece una que me gusta mucho, suelo abrir la aplicación de notas en mi móvil y la apunto. A veces consulto la lista y según el grado de inspiración voy dándoles vida. Hay días que salen muy bien y otros en que algunas se convierten en ideas descartadas.

Pero también me pasa que hay momentos en los que no quiero pensar, en los que no me apetece darle demasiadas vueltas a ninguna posible idea brillante. Entonces suelo sentarme delante de la libreta o la tableta y tonteo. Dibujo cosas que borro al momento, otras que medio termino, pero descarto, y a veces surgen algunas que me sorprenden gratamente y me hacen darme cuenta de lo bien que me ha venido ese ratito de dejarme llevar.

La de hoy es una de esas minicreaciones que surgen en esos momentos de standby mental. Viene motivada por mi pasión por los azulejos y baldosas hidráulicas. Me topé con muchos en mi viaje a Estambul y hace un par de semanas hubiese pagado por llevarme un panel de muestras que tenían expuesto en el Leroy Merlín (os lo enseñaba aquí) de tan bonito que era. Sueño con ganar un Euromillón y comprarme una casa cuyos suelos poder llenar de baldosas de este estilo, como los del Vacaciones Cocktail Bar de Madrid, que las chicas de Bonitismos nos enseñaban en este post (por cierto, para mi próxima visita a Madrid, me lo apunto). Y ya por fantasear, qué genial sería poder crear yo misma los diseños de cada baldosa, o los de los azulejos del baño. Iba a tener la casa más preciosa del mundo mundial.

Ya veis, a veces sólo tienes que dejarte llevar, sin pensar demasiado, para soñar un poquitín a lo grande y acabar dando con una idea bonita, de esas que encajan bien en el post de los viernes.

Y a vosotros, ¿con qué os gusta tropezaros cuando os dejáis llevar?

¡Feliz viernes!

P.D. Canciones bonitas para el fin de semana, hoy os dejo con Jont. Dadle al play y subid el volumen.

fin post-

Buscando un rayito de sol

lámina sunshine#PlayItLoud!

Hola de nuevo. Ya sé que esta semana me he saltado el lunes, pero había acumulado un buen puñado de puntos para dedicarme un pequeño descanso, así que decidí disfrutar también del festivo en mi vida 2.0. Confieso que he llegado a plantearme alargar mi “baja” varios días más, porque llevo unas semanas sin parar con algunos proyectos de los que en breve podré hablaros, pero qué puedo decir, el blog es más fuerte que yo y mi perseverancia con respecto a él no me ha permitido estar ausente durante más tiempo.

Hoy no vengo a contaros gran cosa, pero me apetecía pasar a saludar y ya que estamos con tanto nubarrón, rayos y truenos, invitaros a buscar ese rayito de sol que a todos nos hace siempre falta (aunque también aprendamos a bailar bajo la lluvia). Estos días, mientras procrastinaba un rato en el mundo Pinterest, me perdí en ese universo infinito de frases inspiradoras que invaden esta red social (donde, por cierto, os invito a acompañarme, aunque últimamente ando algo desconectada, pero no se tarda mucho en volver a recuperar la adicción a pinear como si no hubiera mañana) y me topé con esta frase, algo así como “algunos días tan sólo tienes que crear tu propio rayo de sol”.

Como ya me ocurrió con los desastres maravillosos, a veces me cruzo con frases que me piden un ratito de dibujo y ésta, en concreto, pedía sol, una gran sonrisa y mucho color para combatir el gris, porque hasta el más nublado de los días puede regalarnos un gran arcoiris, y nunca está de más que nos lo repitamos de vez en cuando.

A parte de mis divagaciones varias, ando preparando varias cositas que poco a poco (no daré fechas) iré compartiendo con vosotros. La primera de todas es que la semana que viene este blog cumple un añito y quiero que lo celebremos juntos, así que tenemos un sorteo muy especial a la vista, del que podré daros más detalles en muy poquitos días, pero estoy segura de que os va a gustar mucho, así que permaneced atentos.

Nada más por hoy. Muchas gracias por pasar por aquí un día más y compartir toda esta aventura conmigo, sois vosotros los que hacéis posible que esto siga hacia delante, con vuestras visitas y vuestros comentarios, así que, como cada día, estáis más que invitados a dejarme aquí abajo unas líneas, para que así podamos seguir conociéndonos un poquito más.

Que paséis un gran día.

fin post-

 

Canciones desafinadas

Si te vas, Extremoduro - lámina#PlayItLoud!

Hace un par de días paseaba por las calles del centro con mi amiga Luisa y entre nuestras conversaciones encadenadas, serias y banales, se coló la voz de una chica que cantaba mientras caminaba acompañada de un par de amigos. Tenía una voz preciosa, bien digna de superar audiciones a ciegas y ser etiquetada de “monstra” por Rosario Flores (sí, reconozco que me enganché a la primera edición de La Voz).

No sabéis qué envidia me da la gente que canta bien. Ya sé que no está bonito eso de decir que una siente envidia, pero a veces pasa y poco se puede hacer por remediarlo. Y le decía a mi amiga, porque a ella también le pasa, que qué injusto es que te maraville cantar y no poder hacerlo bien, desafinar, ahogarte con el más grave de los agudos. No vale. Especialmente cuando una no sabe vivir sin música y cuando cantar a pleno pulmón te ayuda a liberar tensiones y a que entre subidón.

Yo canto mucho, sobre todo con música de fondo. Canto con fuerza y sentimiento en el coche, cuando voy sola, y puedo subir el volumen a tope para atreverme incluso con el más agudo de los agudos, aunque me ponga roja como un tomate. Canto en casa mientras dibujo (nunca mientras escribo, porque no puedo escribir con música), mientras cocino o cuando la canción de un anuncio me gusta (también cuando no, pero eso da bastante coraje, porque a ver quién te la saca entonces de la cabeza), y mi Señor Wayne, que es un encanto, nunca me dice que lo hago mal (tampoco me dice lo contrario). También canto cuando escucho música con auriculares, aunque esté en un sitio con gente, pero esto lo hago sin darme cuenta. Y, por supuesto, canto sin miramiento alguno con un par de copas encima, ahí canto lo que me echen, desde Paquito el Chocolatero a Los Chichos.

Y ya os he contado alguna vez que de pequeña creía cantar bien, y hasta llegué a protagonizar un par de actuaciones musicales (menos mal que por aquel entonces no existían los móviles, ni las cámaras de fotos con vídeo, ni el youtube…). También cantaba en el coro del colegio, aunque no me olvido de aquel año en que me pasaron de la primera a la última fila, con los de relleno. A mí me gusta contar que me cambió la voz, y que sí que es verdad que de niña sonaba bonita, pero dado que carezco de documentos audiovisuales que lo certifiquen, sólo me queda confiar en mi recuerdo (quizás es mejor así).

Historias a parte, hoy, para celebrar este post tan músical, os dejo en esta ilustración la frase de una canción que me encanta, de esas que escuchas en bucle mientras cantas como si lo hicieras mejor que Mónica Naranjo (la primera que se me ha venido a la cabeza). Si te vas, de Extremoduro. La tenéis en el #PlayItLoud, pero también os dejo aquí la versión en directo.

Feliz fin de semana y que suene la música

fin post-

Sueños

soñar en compañía#PlayItLoud!

Soñar o no soñar. He ahí la cuestión. Los sueños, y no me refiero a los que se tienen de noche, sino a esos anhelos que todos cultivamos en mayor o menor medida, ¿son algo positivo o no son más que una pérdida de tiempo? Ya que soy yo quien lanza la pregunta, no me queda otra que posicionarme. Desde mi punto de vista, soñar no sólo es positivo, sino necesario. Tampoco hablo de soñar con tener una casa en la Luna y viajar de vacaciones a Marte, que no es un mal sueño (aunque a mí, que me dan pánico los aviones, no sé qué tal me resultaría volar en cohete), siempre y cuando se asuma que es bastante improbable que podamos cumplirlo a día de hoy.

Hablo de ese deseo que nos quema por dentro, de ese giro que queremos darle a nuestra rutina, de ese proyecto personal con el que fantaseamos y que nos hace cosquillas en el estómago. Pueden ser mil y una cosas y puede ser posible. Los sueños no se cumplen si no se lucha por ellos y eso, por muy “buen-rollero” que pueda sonar a día de hoy, es una verdad como un templo. No es mi intención repetir una vez más esa archiconocida frase del gran Walt Disney (“Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”), sino reivindicar que, para empezar, tenemos todo el derecho del mundo a soñar, a querer mejorar e incluso a querer cambiar. Que uno no ha venido a parar aquí para tener que conformarse, y que quedarse con “lo que te toca” no tiene porqué ser la única opción.

Y es que tener pájaros en la cabeza no tiene nada de malo, porque estos canturrean, vuelan y, si los enseñamos bien, pueden hasta volver con alimento para hacernos alcanzar nuestros sueños. Eso sí, hay que trabajar duro para ello, porque los sueños muy pocas veces te asaltan mientras piensas en las musarañas repantigado en el sofá de casa (a no ser que juegues a la lotería y te toque el premio gordo), estos requieren esfuerzo, dedicación y muchas ganas para poder cumplirlos y para seguir soñando, para no dejar nunca de hacerlo. Y esto es aplicable a las personas de quince, de treinta y hasta de ochenta.

Soñar o no soñar. He ahí la cuestión. ¿Qué me decís vosotros?

¡Que paséis un gran día!

fin post-

Bandera blanca al lunes

Lunes el enemigo#PlayItLoud!

Hoy paso por aquí con un post express, amigos, pero es que apenas tengo tiempo para mucho más. Y es que, ya que mencionamos al lunes, yo llevo unas dos semanas con semanas de siete lunes, así como quien dice…

Dado que no podemos librarnos de este dichoso día que tanto nos esforzamos por convertir en malo-malísimo, he pensado que por qué no unirnos a él, al menos por una vez, aunque sea para probar. Saludemos al lunes con la sonrisa del viernes y hagamos planes chulos para esos ratitos libres que éste nos regale. Estoy yo convencida de que, sólo con eso, llegaremos al final del día con otra sensación y sin el mal sabor que deja el haber padecido el maldito humor de lunes.

Para ayudaros en esta tarea que os propongo, y compensar este post tan pequeñín, os dejo links a un par de truquillos que ya propuse en su momento para afrontar el comienzo de la semana con más ganas, como éste o éste (que sí, que cuesta, pero se puede). Vosotros ponedlos en práctica, éstos o cualquier otros que se os puedan ocurrir, que daño seguro que no nos hacen.

Y ahora contadme, ¿qué hacéis vosotros para empezar la semana con los niveles de alegría de vivir altos? ¿Sucumbís a la desgana o recibís al lunes con ánimos renovados?

Yo os deseo un día estupendo, y si nada de esto sirve, siempre podéis darle al play, subir el volumen y cantar bien fuerte al ritmo de Queen: “I want to break free”.

¡Hasta el miércoles!

fin post-

Mi yo gafapasta (viernes desvariado)

nerds
#PlayItLoud!

Va, que ya es viernes, y dado que el viernes es, por lo general, el día estrella de la semana, hoy vamos a hablar de cosas simples, banales y fresquitas. Porque a veces no tiene una ganas de darle demasiadas vueltas al coco con temas profundos y trascendentales, con la que está cayendo… Así que mejor desvariemos.

Venía yo pensando que tiene gracia esto de las modas. Cómo cambian los conceptos, los significados (y hasta el idioma con el que nos referimos a ella). Cómo algo que nunca jamás de los jamases nos habríamos colocado en otro momento de nuestras vidas acaba convirtiéndose en nuestro objeto más cotidiano. Yo, por poneros un ejemplo, juré y perjuré que en la vida usaría pantalones pitillos allá por mis tempranos veinte, cuando me daban igual qué zapatos llevar porque la pata de elefante de todos los pantalones que había en mi armario los hacía invisibles al mundo, cuando mi madre me regañaba por ir “barriendo el suelo” con los bajos de mis vaqueros. Y aquí me tienen, palabritas comidas una a una, en mi ropero no hay más que skinny jeans. Ahora juro y perjuro que no habrá vuelta atrás y que nunca más volveré a usar pantalones campana (pero lo digo bajito y con la boca pequeña, que ya se tiene una bien aprendido aquello de no proclamar que “de este agua no beberé”).

Otro tema digno de mención es el de las “gafas de ver”. Ese objeto que en nuestra niñez era el peor de los estigmas y te convertía en un “gafitas cuatro ojos capitán de los piojos”. A mí me pusieron gafas con trece años y me negué a usarlas, ni siquiera en clase, y así estuve hasta los diecinueve, cuando mi madre accedió al fin a comprarme unas lentillas, pero a esas alturas mi miopía se había multiplicado ya por cuatro y gracias a ello ahora no veo tres en un burro. Hoy en día, sin embargo, la gente usa gafas aún sin necesitarlas, incluso sin cristales, y cuanto más grandes mejor. Yo misma tengo las lentillas muertas de risa en el armarito del baño desde hace cosa de un año y medio, cuando el señor Wayne me regaló las gafa-pastas preciosísimas que luzco a diario (aunque nunca me dibuje con ellas…).

gafapasta

Y de esta forma, usar gafas ha pasado de ser cosa de empollones  o “calculines”, a ser lo más trendy y cool del momento. Ahora todos queremos tener nuestro punto nerd y los más modernos y estilosos se convierten en hipsters. Los tiempos cambian y aunque las modas de épocas pasadas siempre vuelven, jugamos a mezclarlas todas y conseguir un aire vintage maravilloso… No sé que opinión os merecerá a vosotros todo esto, pero yo le veo un lado no sólo bueno, sino fantástico y es que, básicamente, esto nos permite vestir como nos plazca, ser naturales, improvisar. Cosa que a mí, que hace mil años mil que me desconecté de las tendencias, me viene genial.

Y hasta aquí mi desvarío del viernes. Sólo me queda daros las gracias por dejarme compartirlo con vosotros e invitaros, como siempre, a comentar. ¿Qué pensáis de la moda en estos tiempos que corren? ¿Qué cosas os encantan y qué cosas os chirrían? ¿Cuál es vuestro estilo? El apartado de comentarios es todo vuestro.

¡Feliz fin de semana!

fin post-