Libreta DIY para apuntarlo todo, todito todo

#PlayItLoud!

Esta semana he decidido no abandonar la línea aventurera y continúo practicando nuevas técnicas y enamorándome de sus resultados. Si el lunes os hablaba de mi incursión en el mundo de la caligrafía artística, hoy vuelvo al de la encuadernación para probar otros métodos. Ya os enseñé, hace varios meses, el libro de recetas que hice para mi madre, que es muy cocinillas. Apuntadas en mi lista de tareas pendientes están la encuadernación japonesa, los distintos tipos de libros cosidos y alguna otra modalidad más, sin embargo, en esta ocasión, me apetecía probar algo más rápido y sencillo. Además de huir de técnicas complicadas, he preferido no googlear ningún tutorial, así que para ésta, como bien cantaba el señor Sinatra, “I did it my way”.

tutorial libreta encuadernación DIY

Como bien sabréis, es muy recomendable llevar siempre en el bolso una libreta pequeña, para anotar esas ideas geniales, que tienen la manía de evaporarse si no se apuntan en el momento en el que surcan tu cabeza cual estrella fugaz. Por eso hoy voy a enseñaros cómo fabricar uno de estos cuadernos con materiales bien sencillos y en muy pocos pasos.

Materiales:

  • Pistola pegamento caliente y pegamento en barra
  • Papel o tela para las tapas exteriores (que sean bien bonitos)
  • Cartulina para hacer sólidas las tapas (ésta será forrada con el papel o la tela que hayamos elegido) – medidas: 22x14cm
  • Cartulina para el interior de las tapas (que combine con el color del papel que hayamos elegido) – medidas: 21×13.5cm
  • Folios para las hojas de la libreta (alredor de unos 10 o 12, para que al doblarlos tengamos unas 20 hojas) – medidas: 20.5×13.5cm
  • Cuerda finita
  • Troqueladora de un solo agujero y tijeras
  • Washi tape, lazos o cualquier cosa con la que queramos darle el toque decorativo final

*el pegamento en barra y las tijeras les piden disculpas por haber llegado tarde a la foto de equipo de los materiales, pero quieren que sepan que han contribuido al éxito de este trabajo*

tutorial libreta encuadernación DIY materiales

Para las tapas, elegí un papel texturizado precioso de varios pliegos que aún conservo como oro en paño (hasta la fecha sólo me atreví a usarlos cuando os conté aquello de mi alfombra roja), pero podéis usar cualquiera que os plazca, lisos, estampados e incluso telas.

tutorial libreta encuadernación DIY materiales 2

Una vez lo tenemos todo listo, nos ponemos manos a la obra:

tutorial libreta encuadernación DIY proceso

  • Pegamos la cartulina de 22×14 al reverso del papel texturizado (una vez hecho, podéis dejarlo un par de minutillos debajo de un libro que pese, para asegurarnos de que se pega bien).
  • Recortamos el papel en las esquinas tal y como se indica en la foto.
  • Con la pistola de silicona pegamos los sobrantes a la cartulina plegando el piquito que sobra.

tutorial libreta encuadernación DIY proceso 2

  • Doblar por la mitad y, de nuevo con la pistola de pegamento caliente, pegar la cartulina que hayamos elegido para el interior de las tapas (también doblada por la mitad). Como esta cartulina será más pequeña, intentaremos que los márgenes queden simétricos.
  • Con las tijeras cortaremos un par de triángulos pequeñitos en el lomo de las tapas plegadas, de modo que consigamos dos agujeros como los que veis en la foto de arriba (mi troqueladora era muy débil como para perforar el conjunto).

tutorial libreta encuadernación DIY proceso 3

  • Medimos para saber dónde realizar los agujeros en las hojas de papel que irán en el interior del libro y con la troqueladora iremos perforando medio circulito en los folios plegados (yo lo hice poco a poco, en grupos de dos o tres hojas, para poder atravesar el papel).
  • Una vez hayamos agujereado todo, unimos los elementos y pasamos la cuerda por los agujeros, dándole un par de vueltas. Cuando tengamos los cabos sueltos fuera, haremos varios nudos antes de cortarlos, para evitar que se deshaga.

tutorial libreta encuadernación DIY decoración

  • Para cerrar la libreta hacemos (con mucho cuidado) un agujero con las tijeras en cada una de las tapas y pasamos un trozo de cuerda (o un lazo) que nos permita hacer una lazada.
  • El último paso es libre y consiste en decorar la libreta. Yo usé un par de tiras de cinta de bolillo y en el interior un poco de washi tape finito cubriendo parte del papel y parte de la cartulina interior (y además me sirvió para tapar el agujerito que hice para meter la cuerda-cierre).

tutorial libreta encuadernación DIY resultado

¡Y listo! Ya tenemos nuestra libreta de bolso lista para usar o regalar.

tutorial libreta encuadernación DIY final 2

¿Qué os parece? Es muy, muy fácil, económico y bien resultón. Así que, ¿por qué no os animáis a hacerla y me contáis?

Que paséis un gran miércoles y los que tengáis vacaciones, ¡a disfrutarlas! Eso sí, aseguraos de que hay buena conexión a internet allí donde vayáis, que el viernes estoy por aquí de nuevo.

fin post-

 

¡Tela marinera! Decora tus propias zapatillas

#PlayItLoud!

Llevaba ya un montón de tiempo con el gusanillo de tunearme alguna prenda. Unos vaqueros, una camiseta, una tote bag o unos zapatos, por qué no. La semana pasada, en una de mis visitas esporádicas, pero fructuosas al Lidl, me topé con unas zapatillas blancas la mar de baratitas (creo recordar que alrededor de los seis o siete euros) y los ojos me hicieron chiribitas. Objetivo a la vista. Saliese bien o mal, mi intrusión en el mundo textil estaba a punto de comenzar.

Zapatillas print anclas DIY

Para esta primera vez, he utilizado una tinta azul permanente para múltiples superficies de The Yellow Owl Workshop que tenía en casa, y he tirado de maña y pulso para fabricar mi propia sellito. Últimamente tengo un poco de fijación mental con las anclas, así que este fue el motivo que elegí para mi gran aventura. Como quería que fuese pequeñito, me costó lo suyo dar con el definitivo (la vencida fue a la tercera), pero al final lo conseguí. El dibujo se veía nítido y sin bocados en las líneas, como me ocurrió con los primeros.

Zapatillas print anclas proceso

Y una vez preparados todos los materiales, a estampar. Empecé con mucho miedo, mojando el sello cinco veces antes de cada aplicación y esperando varios segundos antes de levantarlo del zapato, pero una vez te pones, acabas estampando cual notario, poseída y, en mi caso, con una cierta enajenación asimétrica transitoria. Pero mira, al menos conseguí no emborronarlos y si no te fijas demasiado, eres incapaz de percibir que, en cada zapatilla, el número de anclas por fila y su orientación van por libre.

Zapatillas print anclas DIY 2

 

Zapatillas print anclas DIY resultado 2

Zapatillas print anclas DIY final

Misión cumplida. Soy consciente de que puede que el señor Amancio no me llame de urgencia para pedirme que trabaje en su departamento de diseño, pero a mi fondo de armario zapatil le va a venir de perlas contar con este par de marineras para el periodo de entretiempo. Yo me lo he pasado bien y hasta me gusta el resultado. Primera, que no última. Habrá que seguir probando.

¡Feliz lunes!

fin post-

Chalk paint DIY – Una de aventuras y muchas desventuras

#PlayItLoud!

Me había propuesto publicar este post tanto si el resultado final de mi experimento era un hit como si era un fail. En el primero de los casos, el porqué es obvio. En el segundo, porque mis buenas horas le he echado al asunto y a veces de los errores se aprende y compartir los fallos desahoga e incluso puede servir para echar un cable a otras personas. Lo que finalmente ha sido… Juzguen ustedes mismos. Yo, por lo pronto, os pongo en antecedentes.

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Si sois algo asiduos a este mundo de lo hecho a mano, los blogs y las cosas bonitas, seguro que habéis escuchado hablar de esa pintura mágica, mundialmente conocida como Chalk Paint (creación de una señora llamada Annie Sloan, experta en pintura decorativa, a quien no le debe estar yendo nada mal con el invento – podéis leer más acerca del tema aquí). E igual también os habéis topado con algún post que os cuente fórmulas caseras para imitarla (yo aterricé en éste, donde lo explican muy bien).

Muy resumidamente, el chak paint es un tipo de pintura cuyo acabado es similar al de una pizarra y que permite incluso pintar con tiza sobre la superficie. Es una pasada para restaurar muebles de cualquier material, ya que no requiere tratamiento previo, y el acabado que se consigue es bonito a rabiar (si escribís chalk paint en Google y vais a imágenes, veréis de qué os hablo).

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Teníamos esta mesa blanca escondida en casa desde hace un tiempo. Estaba vieja, sucia y descuidada y llevaba unos meses pidiéndome a gritos ser mi conejillo de indias en el experimento de la pintura de tiza casera. Así que finalmente me decidí a comprobar si eso del “tuneo homemade” era una realidad o se quedaba en leyenda urbana (hace un par de días me tragué un programa enterito de Los Cazadores de Mitos, así que ando emocionada de la vida creyéndome una de ellos). Tras mi experimento con la mezcla y el aplique deduje que:

  1. la mezcla de la pintura, el yeso y el agua es sencilla y apta para principiantes.
  2. es fácilmente aplicable y los defectos de la superficie a tratar se cubren con facilidad (vamos, que el chalk paint es a un mueble viejuno lo que la BB cream a mi cara un lunes por la mañana…).
  3. el resultado final da bien el pego y es cierto que tiene una textura similar a la de una pizarra.

Podemos decir por tanto que el invento funciona (Plausible! – que dirían en el programa).

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Pero, tiene que haber algún “pero” (aunque sea sólo mío). Y en mi caso fue el tratamiento posterior para darle a la mesa un acabado vintage (maldita moda, por más que la adore…). Mi primer error fue comprar dos colores de verde. El más claro era sólo para que se percibiese en las zonas donde pensaba lijar la pintura del tono más oscuro, pero con el blanco de la mesa me hubiese bastado…

Busquemos el lado bueno, una doble capa nunca viene mal.

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El desastre total llego en el momento de lijar. Una pesadilla, de verdad de la buena. Compré un taco de lija que al dibujo de la mesa de poco le servía (¡miss ocurrencias!, tal cual), así que pronto cambié al formato papel, pero éste se desintegraba en cuestión de segundos. Y con él, mis guantes de látex. Y con ellos, casi mis dedos (no miento). Además de esto, creo que mis pulmones pueden haber quedado cubiertos por una buena capa de polvo de pintura a la tiza. Handmade. Y lo mejor de todo es que resultados, pocos. Después de sudar y sufrir con los bordes de la mesa y los dibujos más grandes, pensar en lijar la celosía me provocaba unas ganas conjuntas de gritar y echarme a llorar.

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Al final recurrí a un remedio poco ortodoxo y no muy digno de ser incluido en los pasos de un bonito tutorial DIY. Pero, ¿qué queréis que os diga? Estaba desesperada y a punto de mandar la mesa a porra, así que cogí las tijeras y raspé, en modo poseída, los cuadraditos y los bordes menos accesibles. Y, ¿sabéis qué? Que ahora que lo pienso, debería haberlas usado desde el principio.

Un par de respiraciones profundas para recuperar la calma y cumplir el último paso: dar cera, pulir cera. Nueva intoxicación. Un consejo si queréis hacer esto en casa: usad mascarilla. Desde el paso uno.

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Y finalmente… mesa lista. No es exactamente como la pintaba en mi cabeza, pero tampoco es un auténtico desastre para ser mi primer mueble restaurado… Y pensaréis, dirás más bien primero y último, o ¿es que, después de todo lo que acabas de contar, aún te quedan ganas de repetir? Claro, que lo que vosotros no sabéis es que a mí, a cabezona, no me gana nadie.

Ya por último, una cosita más, que después de tanto sufrimiento tengo que preguntar. ¿Qué os parece a vosotros?

Comentad, pero sed piadosos… :)

¡Nos leemos el viernes!

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Maletín DIY ( para lunes bonitos)

#PlayItLoud!

Pon el ratón sobre el #PlayItLoud de aquí arriba, haz clic y sube el volumen. Que suene la música. It’s just another manic monday, cantan The Bangles. Pero nosotros, en lugar de desear que fuese domingo de nuevo, como sigue la letra (creo que por el año 86, cuando la canción vio la luz, aún no había dado la fiebre de viernes que sufrimos en estos tiempos), vamos a darle forma a algún proyecto creativo, ¿os parece?

Estas últimas semanas he vuelto a desarrollar adicción a algo que desde hace un tiempo tenía un poco abandonado: Pinterest. No sé si catalogarlo como enganche severo, pero minuto libre que tengo, minuto que paso en la aplicación. Por las mañanas, cuando me despierto, pero aún no quiero salir de debajo del edredón (benditos nórdicos en invierno), Pinterest está ahí, para hacer bonito el comienzo del día; por las noches, antes de dormir, Pinterest también está ahí, para ayudarte a tener dulces sueños. Y a veces, mientras pineas como si no hubiese mañana, das con una imagen que hace sonar un chasquido en tu cabeza, y entonces sabes que tienes un nuevo proyecto que llevar a cabo.

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Este maletín DIY es muy fácil de hacer y tan customizable como a vosotros os apetezca. Podéis crearlo en cartulina blanca y dibujar sobre ella, podéis elegir papeles de colores, añadir telas, elementos de scrapbooking. Creatividad al poder. Lo encontré gracias a Pinterest, sí, pero éste me guió hasta el precioso blog L’art de la  curiosité, donde podéis encontrar muchísimos descargables gratuitos con plantillas para crear mil cosas bonitas (aquí para el maletín, pero os recomiendo pasear un ratito por otros posts, je ne parle pas françáis, pero las imágenes hablan por sí solas).

Y ahora, nos metemos en faena:

Maletín DIY partesTraducción sobre la marcha (para quienes, como yo, no hablen el lenguaje del amor)

maletín DIY preparaciónPara esta primera versión de la maleta, yo usé algunos papeles estampados a doble cara (para un resultado bien colorido)

Maletín DIY proceso

Maletín DIY proceso 2

Maletín DIY final

Maletín DIY final 2

Maletín DIY tesorosEt voilá! Maletín listo. Se me ocurre usarlo para decorar, para guardar tesoros o como packaging para un regalo

¿Qué os parece? Os animáis a crear vuestro propio maletín? Además podéis modificar las dimensiones de la plantilla y crearlo en distintos tamaños.

Y si aún no lo veis muy claro y el lunes ha anidado sobre vuestras cabezas con la intención de quedarse, podéis pinchar aquí y poner en práctica esta efectiva receta para lunes felices. No es tan difícil, sólo hay que querer un poquito (y una vez hecho, volved aquí y empezamos de nuevo, ¿sí?).

¡Nos leemos el miércoles!

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Make your pin come true!

*Play it Loud!

¿Qué os voy a contar de Pinterest que no sepáis ya? Ese universo de imágenes de coleccionista en el que no cuesta ningún trabajo entrar y, sin embargo, hace falta mucha voluntad para salir.  Yo calculo que, buceando por su mapa de categorías, digamos que unos diez minutos, es fácil sufrir alrededor de veinte (si no más) flechazos, que habrán de ser correspondientemente repineados en alguno de nuestros tableros – aprovecho, así como quien no quiere la cosa, para recordaros que Cortar Pegar y Cantar está en Pinterest, ya sabéis… ;).

Mi problema, que no es tal, pero es de esas cosas que dan rabia, es que pineo muchas fotos con la intención de usarlas para alguna manualidad, pero por lo general caen en el tablero correspondiente sin que vuelva a recurrir a ellas. Así que me he propuesto remediar, alguna vez que otra, esa frustración que me produce que tantas ideas bonitas se me queden sólo en flechazos de microsegundos, convirtiendo algunos de esos pines en realidad.

Hoy os traigo el primero, que es sencillito y tiene que ver con tarjetas de felicitación (cumpleaños o eventos varios). No sé qué tienen los globos que, aunque siga cumpliendo años, a mi me siguen haciendo sonreír y no puedo evitar mirarlos embobada como si aún no hubiera cumplido los seís. Por eso mi fechazo de ayer fue la preciosa imagen que podéis encontrar aquí, y en la que yo me basé para crear esta tarjeta de scrapbooking (nivel principiates). Los materiales son tan sencillos como cartulinas, papeles de colores, tijeras y pegamento. Yo usé un poco de goma eva para darle relieve a algunos de los globos y un poco de confeti y washitape.

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Espero que éste sea el primero de muchos pines en ser materializados. Y vosotros, ¿os animáis?

¡Qué tengáis un día fantástico!fin post-

Portal de Belén DIY

*Play it Loud!

Parece que después de construir las veinticuatro cajitas para el calendario de adviento de Eva (aquí), aún me quedaban ganas de tontear un poquito más con las figuritas de cartulina en formato cubo. Y como aún tenemos la casa un poco pelada en cuanto a adornos navideños (nuestro árbol todavía está “under construction”), me he animado y he montando un Belén tan facilito y resultón que os voy a contar cómo hacerlo, por si queréis crear el vuestro.

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¿Preparados? ¡Allá vamos!

Materiales (seguro que si miráis bien los encontráis casi todos en casa):

✿ Cartulinas y papeles de distintos colores ✿ Cola universal ✿ Hojas de libreta cuadriculadas ✿ Lápiz, rotulador negro y lápices de colores ✿ Tijeras ✿ Regla ✿ Papel craft (seguro que tenéis alguna bolsa “Inditexiana” rodando por casa) ✿ Una caja de cartón de forma rectangular.

Portal de Belén materiales.001

Proceso:

1- En las hojas cuadriculadas dibujamos las plantillas de los cubos (dificultad cero, la figura más básica y simple que puede diseñarse, que yo siempre suspendí tecnología en el instituto). El más chiquitito para el niño Jesús, uno mediano para el ángel y los dos grandes para María y José (las medidas pueden modificarse al gusto, pero en la foto podéis ver las que yo usé – no en centímetros, sino en cuadritos, ¡más fácil! :P).

2 – Calcar el cubo en las cartulinas de colores (yo usé unos papeles de scrapbooking para darles un toque más colorido), montar las figuras y pegar con cola. Como son cajitas, si tenéis peques alrededor siempre podéis jugar metiendo algún regalito o chocolate dentro, para que ellos los abran después de Navidad.

Portal de Belén plantillas.001

3- Para las cabezas, la clave es la imaginación. Yo recorté algunos círculos de cartulina en color crema para las caras y marrones y amarillos para las cabelleras de la pandilla. Corto, largo, liso o rizado. Como gusten. A María le puse un velo con un poco de papel seda rosa. Ojos, bocas y mejillas con lápiz y rotulador. Una vez construidas, no hay más que pegarlas a la parte frontal del cubo, sobresaliendo la mitad. Para las manitas, circulitos de cartulina (fáciles de hacer con una simple troqueladora de las de toda la vida, de las de hacer agujeritos para el archivador). Nuestro ángel lleva alas de papel y un poco de cuerda fina dorada, que hace las veces de corona. El pesebre está hecho con cartón  y cola (de las partes desechadas de la caja) y más papel craft hecho tiritas para arropar al niño.

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4- Una vez tenemos a la familia montada, llega el turno del portal. Manipulamos la caja para que tenga forma de cuevecita (más o menos). Con papel craft arrugado forramos en interior y los laterales y el suelo con papel seda color verde (ya saben, los detalles son modificables). Para el techo, yo opté por unas virutas de papel verde, que mi síndrome de Diógenes me hizo conservar hace algún tiempo, pero he descubierto que en Ikea venden una bolsa entera de algo parecido bien baratita (claro que también pueden hacerse en casa). Echad cola sin miedo, para que las virutas se sostengan. Y, por supuesto, no olvidar la estrella, que aquí está hecha de cartulina amarilla.

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5- Y, por último, colocar a cada personaje en su lugar y elegir un buen lugar donde colocarlo, para que la visita no se lo pierda.

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¿Qué os parece? ¿Os animáis a hacerlo? Es muy fácil y divertido y, además, muy económico. Así que vamos, a darle a las tijeras y el pegamento y, si lo hacéis, mandad foto y la compartimos.

¡Feliz miércoles!

fin post-

Recetas con amor del bueno

Play it Loud!

Donde se ponga la cocina de mi madre,  que se quiten las doce Estrellas Michelín de Gordon Ramsey. No hay más que hablar. Y es que pocos placeres hay tan fantásticos como volver a casa después de un tiempo y dejarme mimar gracias al desfile perfectamente sincronizado de mis platos favoritos, que nadie en el mundo puede preparar con tanto amor como mi madre.

Y no, aunque creamos que ya lo saben todo, una madre nunca deja de aprender. A la mía le ha entrado el gusanillo de la repostería y receta que le entra por ojo, plato que elabora sin mucho tardar. Pero, a diferencia de su retoño, ella no es muy de “googlear” el proceso, sino que prefiere escribirlo a mano y atesorarlo en papel para cuando haya que repetir.  Empezó usando una carpeta muy destartalada donde todas las hojas que guardaba se escapaban con sólo abrirla. Hasta que un día que íbamos de compras, la pillé ojeando unas libretas medio monas que parecía querer destinar a tal fin,  y le dije que no, que ya me encargaba yo de que ella tuviese un cuaderno de recetas bien bonito y, por supuesto, hecho a mano con amor del bueno (de ese mismo que ella le pone a sus platos).

En mi búsqueda del DIY perfecto para llevar a cabo mi proyecto, me topé con este tutorial de Oh, Hello Friend (blog que os recomiendo visitar si aún no conocéis, tiene unas ideas geniales y sus propuestas para las business cards hechas a mano son tan bonitas). Y como quería que fuese único y exclusivo, me propuse crear yo misma cada detalle, incluyendo todos los dibujos y el montaje tanto gráfico como manual. Aquí os dejo el proceso.

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Y como suelen decir “quien hace un cesto hace un ciento”, me he propuesto encuadernar libretas de notas, álbumes de fotos, diarios y cualquier cosa que surja para regalos o disfrute personal. Ya os iré enseñando mis avances con la técnica.

¡Hasta el viernes! (Ya falta menos…).

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¡PA-TA-TA!

*Play it loud!

El de hoy es un post sobre uno de esos tutoriales de amor a primera vista. Quise hacer esta cámara de fotos de cartón desde que la vi en el blog de Estéfi Machado, una diseñadora, fotógrafa, ilustradora y crafter brasileña que hace verdaderas maravillas. Os dejo aquí éste en concreto, pero seguro que no sois capaces de pasar por allí sin bucear entre sus muchísimos posts y tener más de un flechazo.

La ocasión se me presentó que ni pintada al poco tiempo de descubrir el tutorial, ya que era el cumpleaños de un amigo fotógrafo y me dije que a quién mejor que a él podía yo regalarle una manualidad de este tipo. Y aunque lo planifiqué en el último minuto (así soy yo), todo salió de maravilla, ya que el mismo día del cumpleaños recibí el pedido que pocos días antes había hecho a Crealoo. Si no lo conocéis y os gustan las manualidades, os recomiendo un paseo por su web, donde seguro encontráis el kit más adecuado a vuestras preferencias. Yo elegí, en su momento, el de Dic-Ene 2013, que traía un montón de papeles bonitos que pude utilizar para decorar la cámara.

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Y así, con poco tiempo a mi favor, me puse manos a la obra y este fue el resultado:

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Para darle un toque más en consonancia con el evento, decidí que la “polaroid” extraible fuese la tarjeta donde poder escribir unas palabras y firmar. Y de esta forma, la cámara acabó convirtiéndose en una original felicitación de cumpleaños.

He de reconocer que me gustó mucho el resultado y además crear la cámara fue fácil y muy divertido. De hecho, tengo en mente repetir y construir otra que me quedaré con mucho gusto y que decorará un pedacito de la pared de esta habitación-rincón de los sueños desde donde os escribo.

Que paséis un fantástico lunes y, ya sabéis, ¡a sonreír! ;)

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Bodas bonitas

Play it Loud!

Me encantan las bodas bonitas. Esas que ahora se conocen como bodas “low cost” y en las que los novios ya no sólo buscan la iglesia y el salón de eventos, sino que tienen la oportunidad de participar muy activamente y de crear ellos mismos muchos de los detalles que harán de ese día algo inolvidable. Lo cierto es que andar metida en este mundillo del handmade alimenta mucho ese sentimiento de emoción.  Y es que hay tanto contenido en la red que a veces incluso se me sube a la cabeza, como si se me disparase el azúcar. Yo aún no he decidido qué quiero ser de mayor, pero creo que organizadora de bodas sería una gran opción. Al fin y al cabo rodearte de enamorados y cosas bonitas no puede hacer daño a nadie.

De momento, en mi rol como invitada, ni pincho ni corto mucho en tema organización, así que una se centra más en ponerse guapa para la ocasión y disfrutar del buen hacer de los demás. Pero por poco involucrado que se pueda llegar a estar, siempre hay formas muy sencillas de bonitizar un simple detalle y así ponerle un poquito más de amor a esa representación máxima del mismo, que ya de por sí supone una boda.

Para la última a la que fui, decidí que no me apetecía que el sobre de rigor fuese sólo un sobre frío y sin emoción alguna, así que emprendí mi búsqueda particular para convertirlo en un Señor Sobre lleno de cariño y personalidad. De la idea inicial de crearlo a partir de la página de un libro, salté al sobre blanco con interior “estampado” y por qué no algún dibujito que representase a los novios en ese día tan especial.

¿Cómo hacerlo? Es muuuuy fácil. Os cuento…

Los materiales son muy sencillos: papel, tijeras y pegamento, básicamente. Los detalles pueden ser tan personales como queráis. Para el interior del sobre yo opté por escribir recién casados en distintos idiomas, separados entre sí por corazones, negros en su mayoría y con algunos rojos salpicados. La plantilla del sobre la podéis encontrar fácilmente en internet (hay mil, por lo que siempre podréis elegir la que mejor se adapte a lo que buscáis. Yo usé la que muestran en este post), aunque también podéis dibujarla si tenéis las medidas.

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Imprimimos el sobre en la medida que hayamos seleccionado para el exterior y el mismo un poco más pequeño que nos sirva de plantilla para el interior. Con este último, calcamos en el dorso del papel estampado que vayamos a usar para forrarlo por dentro. Recortamos las dos piezas y las pegamos (si nuestra plantilla para el sobre tiene las lineas de pespuntes impresas haremos que éstas queden por dentro, cubriéndolas con el papel estampado, para así esconderlas). Antes de unir ambas partes doblaremos varias veces las líneas de pespuntes del exterior para que una vez pegadas, podamos distinguirlas, ya que irán por dentro.

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A los novios los dibujé personalizando algún detalle, como el color del pelo, y los enmarqué dentro de una guirnalda para poder recortarlos a modo de sello redondo. Un poco de pegamento más y listo para atesorar lo que vaya a ser entregado, pero con estilo y personalidad.

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Y quien dice boda, dice cumpleaños, aniversario o cualquier evento imaginable, sólo hay que cambiar los detalles y diseñar al gusto y tendremos un sobre requetebonito que no pasará desapercibido.

¡Que paséis un gran día!

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