Calendario ilustrado – Febrero 2015

Calendario febrero 2015 craft&music#PlayItLoud!

¡Extra, extra! ¡Vuelven los calendarios descargables! No sé si alguien más a parte de mi madre, que me lo preguntó allá por el 2 de enero, se ha dado cuenta, pero cierto es que el primer mes del año se quedó sin el suyo. No me lo tengáis en cuenta. Las Navidades, las vacaciones, la desconexión, todo se unió y cuando vine a darme cuenta ya era tarde (señora).

Así que, tal y como ocurriera en el 2014, el año en descargables empieza en febrero. Para esta temporada cambiamos un poco la temática basada en las chicas del calendario y rescatamos ilustraciones que en su día protagonizaron alguna entrada y que ahora vuelven adecuadas al mes al que acompañan.

Por eso para febrero, el mes del amor por excelencia, recuperamos la historia de la jirafa y la cebra, porque lo único realmente imposible es aquello que no se intenta. Así que a luchar un poquitín por nuestros sueños, que igual no se cumplen exactamente como los dibujamos en nuestra cabeza, pero seguro que aprenderemos un montón por el camino. ¡Ah! Y este año incorporamos también frase que acompañe la temática del mes.

La mecánica para descargar el calendario no cambia con los años. Como de costumbre, basta con hacer clic sobre la imagen para acceder a su tamaño completo y guardar en el ordenador para darle el uso que os plazca. De fondo de escritorio, con una chincheta sobre el corcho de la pared o con imán en la nevera.

Espero que os guste y os sirva para dar buena cuenta de los días y, como siempre, si os lo descargáis, me haréis muy felices si me dejáis aquí abajo un comentario para contarme qué os ha parecido.

¡Pasad un fin de semana genial y nos leemos el lunes!

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Amar es ser libres

Día-contra-la-violencia-de-género25 de Noviembre – Día contra la violencia de género

#PlayItLoud

No te ama quien te pega. No te ama quien te levanta la mano para después pedir perdón, ni una ni cien veces. No te ama quien por amarte cree que le perteneces. No te ama quien te amenaza. No te ama quien te hace sentir miedo en tu propia casa. No te ama quien te paraliza, te anula y te convierte en un ser pequeño, minúsculo. No te ama quien se ríe de ti y te humilla. No te ama quien te desprecia y te ridiculiza. No te ama quien te insulta. No te ama quien hace que te olvides de sonreír, de reír a carcajadas, de expresarte sin tapujos. No te ama quien te espía y te controla. No te ama quien te prohíbe entrar, salir, bailar, vestir y vivir de la forma que tú has elegido. No te ama quien te obliga a hacer cosas que tú no quieres hacer.

Ninguna de estas actuaciones, ni en el menor de los porcentajes, se traduce en amor, sino en maltrato. Si te pega, te maltrata. Si te insulta, te maltrata. Si te prohíbe hacer cualquier cosa, te maltrata. Nadie tiene derecho a maltratar a nadie y, sobre todo, nadie tiene derecho sobre nadie. No existe el derecho para hacer con otra persona lo que a uno le venga en gana, ni se está obligado a actuar con el único fin de satisfacer a otra persona. Somos libres para vivir como queramos, vestir como queramos, pensar como queramos y expresarnos como queramos. Somos libres para amar a quien queramos, y también somos libres para dejar de amar.

Nadie te pertenece. Tú no le perteneces a nadie.

Si te maltrata, denuncia. Porque él no te quiere. Pero tú sí debes quererte.

Mañana es el Día Internacional contra la Violencia de Género y yo no quiero ni puedo dejar de manifestarme en contra de una forma de violencia, ya sea física o psicológica, que cada día hace crecer el número de víctimas en nuestro país y en el mundo. Basta ya.

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Que viva el amor, en todas sus formas

bizcocho chocolate.001

*Play it Loud!

Por si alguien aún no se ha enterado (lo cual sólo sería posible tras despertar de un coma profundo y no tener un calendario a mano… ni acceso a twitter), hoy es el día de los Enamorados. A modo pronóstico del tiempo, se prevén lluvias de corazones y vientos fuertes de romanticismo. Alerta roja, señores (rojo amor), por lo que se recomienda a los alérgicos a estos aires que desactiven la conexión wifi y el 3G del móvil y eviten pulular por las redes sociales hasta mañana sábado (aún entonces habrá posibilidad de chubascos fuertes o moderados).

El señor San Valentín es de esos a quienes se ama o se odia. Lo tachan de comercial, de gancho de las grandes superficies comerciales, que ávidas de dinero nos atraen con sus anuncios para quedarse con los pocos eurillos que venimos ganando en los últimos tiempos (aunque, ¿soy yo, o este año no ha habido demasiada campaña televisiva enfocada a este día? No es que yo pase demasiadas horas delante de la caja tonta, pero es que desde Navidad yo no hago más que ver anuncios de medicamentos contra la gripe). Y sin embargo, la wikipedia, que todo lo sabe, nos cuenta que este buen hombre vivió allá por el siglo III en Roma y que casaba en secreto a jóvenes soldados, en servicio activo, con sus enamoradas, cosa que estaba absolutamente prohibida en aquella época (aunque eso de las prohibiciones vuelve a estar a la orden del día…).

Independientemente de que os encante u os horrorice, yo os deseo desde aquí un feliz día del amor. Y es que, ¿quién puede levantar la mano para decir que nunca ha estado enamorado? Esto, amigos, es una fuerza de la que nadie se escapa. Porque hay amor en todo lo que nos rodea (no, no cierres la página, que no me estoy poniendo modo ñoña total, dame un minuto).  Ni existe un único tipo de amor, ni este día es patrimonio de novios y matrimonios. La vida es para enamorarse mucho, de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestras mascotas, de nuestros trabajos (esto debería ser un derecho universal), de nuestras series favoritas, de las películas que te dejan sin aliento, de la música, del arte, de las mañanas de domingo, de las meriendas cenas. Porque no hay nada mejor que apasionarse por la vida, aunque duela y nos rompa el corazón en demasiadas ocasiones.

Y por eso yo hoy celebro San Valentín. Por eso y porque todo lo que sea celebrar algo a mí me parece de lo más sano y divertido. Y, además, es viernes. Así que os animo a hacer lo mismo, celebrad el amor, en todas sus formas y colores. Sonreídle a la vida. Sed felices. Y a las grandes superficies, ni agua. Si tenéis que hacer un regalo, ¡apostad por lo hecho a mano!

Feliz fin de semana (y dadle al *play: Ama, ama y ensancha el alma).

PD. Podéis encontrar la receta del bizcocho de chocolate de la foto el el precioso blog Bleubird (os puedo asegurar que está riquísimo).

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Principes y ranas

Besa a la rana.001

*Play it Loud!

¡Oh, el amor! Ese sentimiento del que todos nos creemos maestros. Sobre el que todos lanzamos afirmaciones y negaciones, de forma categórica y como si fuésemos poseedores de la verdad absoluta. Hayamos vivido una historia de amor tórrida o tres romances tranquilos, el amor es algo que cada uno cree conocer muy bien. Lo idealizamos, nos inventamos, sin darnos mucha cuenta, al ser amado, y no hablo de sus rasgos físicos, sino de cómo habrá de ser. Cuáles serán sus gustos, dónde iremos a pasar las vacaciones, qué cosas bonitas me dirá.

Somos la princesa de nuestro cuento de hadas particular, pero a veces damos muchas vueltas, demasiadas, buscando al caballero de sangre azul, ese que camina por el mundo a lomos de su caballo blanco. Y, ¿sabéis que os digo? Que yo creo que no existe. Es imposible que exista, porque tampoco yo soy la princesa perfecta de los cuentos, toda virtudes y ningún defecto, más allá de los maleficios lanzados por una madrastra envidiosa. Yo tengo días malos porque sí, me enfado sin tener razón o digo cosas inapropiadas sin venir a cuento. Me saco de la nada un dramón del quince y me monto películas ganadoras de varios Óscar.

Me temo que la vida no es el cuento de la Bella Durmiente. Más bien es el de la Princesa y la Rana. Y puede que al besarla, tampoco se convierta en un príncipe, pero igual nuestra corona de princesa no es más que atrezo del chino del barrio. Y aún así, es posible encontrar a La Rana, esa que nos hará suspirar de amor y sentirnos protagonistas del cuento de hadas más bonito que jamás se haya escrito. Pero también habrá ocasiones en las que queramos mandarla de vuelta a la charca (y otras muchas en las que sea la princesa quien se merezca salir a tomar viento).

Y, ya veis, que yo no he hecho más que eso que os contaba al principio, elaborar mi teoría sobre el amor, como si yo tuviese un máster en ciencias amorosas. En estos terrenos fangosos, por más que hayamos vivido, siempre estaremos en pañales. Pero como hoy soy yo quien escribe el cuento, os dejo con mi final: si la rana os mola, dejad de buscar al príncipe azul (que ese siempre sale rana).

¡Feliz fin de semana!

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