Caligrafía para principiantes

#PlayItLoud!

Empecé la aventura del blog hace ya casi seis meses, sin embargo la planificación comenzó hace más de un año, y puede que esto sea muy poco, lo sé, pero también es mucho (aunque aún está muy lejos de ser demasiado), y es que de primeras nunca sabes cómo va a salir, si tendrás ideas suficientes y ganas de llevarlas a cabo, si el resultado será medio decente para poder enseñarlo (aunque los post sobre fails también se hacen necesarios, que somos humanos y erramos) y sobre todo si la constancia, que tantas veces te ha dado esquinazo, decidirá quedarse contigo de una vez por todas.

Caligrafía principiantes

Cuando por fin me decidí a saltar al vacío, os contaba que Cortar Pegar y Cantar era, entre otras cosas, un reto personal y multidisciplinar. Como buena asidua a bucear por este océano de blogs y webs infinitos como el universo, cada día me enamoro de cien proyectos distintos y creo notas mentales y físicas con las técnicas a investigar, que uno a mis ideas para adaptarlas a mi estilo y llevarlas a cabo. En este último año he hecho muchas cosas por primera vez, he rescatado momentos creativos de mi infancia y he añadido más experiencia y conocimiento a lo que ya creía saber hacer. Y esto no ha hecho más que empezar, os lo aseguro.

Mi reto personal de hoy es la caligrafía. Pese a que actualmente contamos con un sinfín de tipografías gratuitas que recrean mil y un tipos de letra, no puedo dejar de admirar el arte de dibujarlas con tus propias manos. Yo, que no he practicado un sólo ejercicio caligráfico desde que abandoné los cuadernillos Rubio, he echado mano este fin de semana de una pluma preciosa que me regalaron mis fantásticos cuñados hace un par de años y me he pasado unas cuantas horas surcando el universo Youtube en busca de los mejores tutoriales, tan buenos que pudiesen conseguir que alguien tan verde como yo en el asunto consiguiera crear algo medio decente.

caligrafía principiantes 3

Si hay algún experto de la materia en la sala, seguramente podrá apreciar cierto grado de fullería en los trazos, fruto de mi inexperiencia y de un pulso temeroso (y ya de por sí algo inquieto), pero, ¿sabéis qué? Yo me apunto un tanto por querer seguir aprendiendo y exponerme con igual disposición al éxito y al fracaso.

califrafía principiantes 2

Hoy parezco dispuesta a soltaros un discurso motivador y, mira tú por dónde, además es lunes, así que me permito esa licencia. A veces es necesario abandonar nuestra zona de confort y marcarnos nuevos retos, no tiene que ser nada descabellado, las pequeñas cosas son perfectamente válidas. Juega, investiga, explora tu creatividad y, sobre todo, aprende, que ese proceso no acaba nunca.

¡Hala! ¡Feliz lunes!

PD. Os dejo los links de los vídeos que más me han ayudado, por si os animáis a practicar (es divertido y relajante, ya me contaréis…).

  • A partir de éste vídeo podréis ver de la A la Z (mayúsculas y minúsculas) cómo escribir en Copperplate.
  • Aquí tenéis un alfabeto en minúsculas de los más sencillos.
  • Y esto es algo que espero poder hacer algún día, lo fácil que se ve…

 

Empieza con la A…

*Play it Loud!

…¡Qué será, qué será, que será!

Abecedario infantil - A.001

¡La Abeja!

Cuando yo era pequeña, mis padres tenían un tocadiscos en casa (imagino que como en casi todos los hogares de los ochenta) y una amplia colección de vinilos, muchos de los cuales acabaron partidos en dos o tan rallados que la aguja no hacía más que saltar si se hacía el amago de escucharlo. Esto fue años antes de que rebobinásemos cintas de casete con bolis bic.

Mis discos preferidos eran los de canciones infantiles. Los teníamos todos: los Payasos de la tele, Enrique y Ana, artistas anónimos varios y, por supuesto, Teresa Rabal. Las canciones de Teresa Rabal eran, sin duda, mis favoritas. Tengo el recuerdo fugaz de mañanas de vacaciones en las que mi madre nos enchufaba el tocadiscos y nos hacía un shuffle (modo manual) para tenernos entretenidos, mientras ella preparaba la cómida o lidiaba con mi hermano pequeño, muy bebé por aquella época. Y subían mis vecinos y vecinas y bailábamos y cantábamos en el salón queriendo ser tan altos como la luna (¡ay, ay!) o acusando a un tal Ramón Ramírez de haberle cortado el rabo al probre perro de San Roque.

Ya hace casi tres décadas de aquello (¡ay, madre!), pero confieso, felizmente, que  la niña que berreaba el Veo Veo a «grito pelao» no me abandonó nunca. Y que tengo el propósito feliz de recuperar todos aquellos grandes éxitos (así como series preciosas de mi infancia, léase Heidi o La Vida es Así), para mis futuros churumbeles. Puede, también, que estos manden a la porra a su mamá «carca» y le pidan a voces que les lleve a ver a los Cantajuegos o a la Violeta del momento.

Resultado, o no, de esta melancolía de niña de los ochenta, hoy os traigo la primera pieza del nuevo proyecto que me traigo entre manos. Un Abecedario infantil ilustrado. Despacito y con buena letra, empezamos con la A. ¡Qué será, qué será, qué sera!

¡A ser felices!

fin post-