Frida Kahlo: Viva la vida

Frida Kahlo_#PlayItLoud!

Cuando os dije el lunes que agosto sería un mes muy ilustrado, no os mentía. Ando cogiéndole el gusto a esto de crear láminas de grandes personajes y mensajes positivos que nos guiñen un ojo y nos hagan ver que hay un montón de cosas buenas en nuestras vidas.

Llevaba unos días topándome casi a diario con algo que tuviera que ver con la gran Frida Kahlo. Fotos, citas en Pinterest, muñecos de tela, preciosos amigurumis (éste de Kraft Croch no puede ser más bonito), así que pensé que sería divertido caricaturizarla al estilo Craft&Music (claro que, en este caso concreto, prescindir de las cejas, como hago normalmente, no era posible, se entiende…) y crear una lámina con una de sus grandiosas frases, que no fueron pocas.

Aún a riesgo de haber elegido la más famosa y trillada de sus geniales citas, este Pies, para qué los quiero, si tengo alas para volar’  me parece tan cargado de fuerza y significado, que no he podido resistirme a que forme parte de la ilustración. Personalmente, me invita a pensar que por más obstáculos que encontremos en el camino, si buscamos bien, siempre podremos encontrar la forma de superarlos. Esto es, en parte, lo que me inspira la singular historia de Frida Kahlo, una vida plagada de serias dificultades, que ella decidió vivir con pasión, pese al sufrimiento que siempre la atormentó y que, sin embargo, no la anuló en la lucha, el amor y la fuerza con la que plasmó su vida y sus sentimientos a través de la pintura.

En 1954, pocos días antes de morir, Frida añadió a una de sus pinturas, un bodegón de sandías, la frase «Viva la vida», que acabó dando nombre a dicha obra y se intuye pudo escribir a modo de despedida.

Por eso, desde aquí, hoy quiero rendir este pequeñín y modesto homenaje a una leyenda del arte, a su vida y a su obra, y quién mejor para cantar su banda sonora que la grandísima Chavela Vargas, que además apareció en la película ‘Frida’, protagonizada por Salma Hayek, interpretando ‘La Llorona’, como sólo ella sabía hacerlo. Para ella el #PlayItLoud del viernes.

¡Feliz fin de semana!

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De mayor quiero ser…

profesiones frustradas#PlayItLoud!

La de veces que nos planteamos este enunciado y lo jóvenes que aún somos cuando llega el momento de decidir. La verdad es que yo nunca he soñado con profesiones a lo grande, en plan, no sé, astronauta o piloto de avión (lo segundo me da pánico, así que lo primero descartado, y más después de ver Gravity). Sí recuerdo que, cuando era bien pequeña, quería ser gimnasta rítmica. Cómo me gustaba verlas en la tele, haciendo piruetas con el lazo y la pelota, como si fuesen de goma. Existía por entonces la leyenda (desconozco si tiene algún fundamento) de que este tipo de gimnasia frenaba el crecimiento, y así, por miedo a no ser alta y espigada, me quité el sueño de la cabeza. Aunque tampoco sirvió de mucho ya que, en mi casa, la altura se la quedaron mis hermanos.

Siempre me han gustado mucho las ramas artísticas. Me apasiona cantar, por ejemplo, pero lo hago muy mal, mal de verdad. Y eso que de pequeña cantaba en el coro del colegio y hasta hice un par de numeritos como solista en unos campamentos de verano. Pero crecí y mi voz se fue al traste (o quizás fue siempre así, pero nunca nadie se atrevió a decirme nada…). Hoy por hoy sigo cantando (y dando el cante), pero es que sí me sé la letra de una canción me es totalmente imposible no tararearla al menos.

Otra de mis profesiones artísticas frustradas fue la de bailarina (o bailaora). Estuve apuntada a los Coros y Danzas unos cinco o seis años (tengo álbumes de fotos de las funciones de fin de curso que así lo atestiguan, que bien se encargó mi madre de comprar y revelar carretes de los de treinta y seis fotos, aunque entre tanta niña vestida igual cueste distinguirme), pero yo al flamenco le ponía poco arte, para qué mentir. Aunque los pasos de las sevillanas se me quedaron grabados a fuego y eso, en cualquier feria, es la mar de socorrido. Bailar sigo bailando, y se me da de maravilla con una copita en la mano (o eso me gusta a mí pensar).

Y también está la fotografía… Mi sueño por convertirme en fotógrafa me llevo a comprarme una Canon que se muere de risa en el armario. A veces lo intento, pero tengo que aceptar que el arte de la fotografía no se adquiere por ciencia infusa, y me lamento cuando llevo todo el día cargando con la dichosa camarita en modo automático, para acabar haciendo más fotos con el móvil que con ésta (pero es que el formato Instagram queda taaaan bien). Pero en esto no desisto, que el ojo lo tengo, te lo digo yo. Sólo me falta saber cómo disparar.

Pero de todas, todas, me quedo con el dibujo, y eso que nunca se me dio bien y, sin embargo, a día de hoy, es lo que más me apasiona. Dejar que las horas corran sin que me de cuenta de ello y seguir aumentando mi colección de ilustraciones. Probar nuevas técnicas y no dejar nunca de aprender.

Y a vosotros, ¿qué os apasiona? ¿Cuál era vuestra profesión soñada de pequeños?

Disfrutad del fin de semana.

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¡Hola, Primavera!

Hola Primavera#PlayItLoud!

Hoy comienza la primavera (no sé si los encargados de decidir el día oficial dicen lo mismo, que recuerdo que el año pasado empezó el 20 de marzo, pero a mí desde pequeñita me han enseñado que los cambios de estación tienen lugar en día 21, así que hoy se queda) y este año me he sumado a la iniciativa de Enviroments Dreamers, que por segundo año consecutivo nos invita a darle la bienvenida por todo lo alto organizando una fiesta de posts dedicados a la estación de las flores.flor del almendro

Esto, amigos, es el #SpringMeeting.

Como fotografiar flores, árboles y verde no es mi especialidad (por muy bonitas que queden en mi cabeza, el objetivo de la cámara parece no captar lo mismo que yo… ¡maldito!), he decidido regalaros una primavera ilustrada. No dibujo flores con mucha frecuencia, pero nunca está de más plantearse nuevos retos. Y además, ¿para qué sirve un blog si no es para seguir creciendo y mejorando? Aquí los únicos que pueden sentarse cómodamente y observar, sois vosotros. Yo mientras sigo currando para que no dejéis de hacerlo.

ventana gitanillas Mi estación favorita del año es el verano, pero también es cierto que por estas tierras del Sur, cuando la primavera dice aquello de ¡aquí estoy yo!, bien puede darse por inaugurada la temporada estival. Aunque con lo loco que anda últimamente el tiempo, mejor no guardar aún el paraguas (que todavía tiene que llegar la Semana Santa y ésta, caiga en las fechas que caiga, siempre nos deja algún chaparrón).

Sin embargo, vuelvan o no las antipáticas borrascas, ya es un hecho que la primavera ha llegado. La olemos en el aire, la vemos en la luz, en los días que se alargan, en los árboles que de pronto florecen para poner guapas a las calles, así como por arte de magia. En las ventanas de rejas, que se llenan de geranios y gitanillas, convirtiendo una fachada blanca en el mejor de los cuadros. El arte se mueve a la calle, y lo mejor de todo es que es gratis.

Toca salir, pasear, tomar cañas en una terraza, olvidar los abrigos en casa, darle una patada a las botas y subirnos encima de unas cuñas de colores. Esconder las medias en el fondo del cajón, enseñar las piernas, llevar vestidos, llenar nuestra ropa de flores. Vivir. Reír. Ser felices.

Primavera

¡Sonríe, es Primavera! ¡Y también viernes!

¡Feliz fin de semana!

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