Bloqueos creativos

Inspiración Warhol#PlayItLoud

A todos nos pasa. A veces nos enfrentamos al papel en blanco y nos quedamos más en blanco que él. Los bloqueos forman parte de nuestro día a día. Van y vienen libremente, sin que nadie los llame, y por más que nos esforcemos en mantenerlos alejados de nosotros, no ejercemos ningún poder sobre ellos. Cuando las musas se van de fiesta, mandan al bloqueo para que les guarde el sitio (saben mucho ellas).

Yo, en estos casos, he experimentado tres posibles reacciones ante el bloqueo mental. La primera, y nada recomendable, consiste en agobiarse, en maldecir y frustrarse. No nos vemos capaces de hacer nada, es el fin, se nos han acabado las ideas. Y ahí nos quedamos, fustigándonos a nosotros mismos, recreándonos en nuestra sequía mental. Error garrafal. Huid de esta primera forma de enfrentarse a un bloqueo, porque lo único que trae consigo es la prolongación del mismo y la pérdida de un tiempo que bien podríamos haber invertido en alguna otra cosa.

La segunda opción es dejar de hacer aquello que estemos intentando llevar a cabo. Atender alguna otra tarea que tengamos en la lista, y si resulta que el bloqueo también quiere participar en esa, desconectar del todo. Apagar el ordenador, soltar el lápiz, la aguja, las tijeras, lo que sea que usas, y hacer algo con lo que disfrutes y que no te suponga ningún esfuerzo. Dar un paseo, ver una película, llamar a un amigo, echarte la siesta. Cualquier cosa que nos reconforte y nos deje con un buen sabor de boca y con las ganas recuperadas para volver a la carga acompañados de las musas.

Y hay una tercera salida, para mí la más interesante de todas, que consiste en dejar de pensar sin dejar de crear al mismo tiempo. A veces tenemos una idea tan metida en la cabeza que no le hacemos caso a otras fugaces, que se nos presentan a modo de paracaídas para salvarnos del desastre. Tendemos a tratarlas como si molestasen y no pudiesen traer consigo nada bueno. ¿Mi consejo? Si te ataca el bloqueo, mantén la mente abierta, y si ésta cambia la flecha de dirección, síguela, piérdete, juega y disfruta. Estoy segura de que muchísimos grandes trabajos han sido fruto de un bloqueo mental creativo.

¡Feliz fin de semana!

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