Un pequeño ejercicio de definición personal

Cambios de humor#PlayItLoud!

No quiero caer en la generalización, pero seguro que por aquí, quien más y quién menos, ha apreciado y/o señalado en el prójimo algún cambio en el estado de ánimo de esos que nos traen de cabeza y nos rompen los esquemas. Lo difícil es verse a uno mismo desde fuera y darse cuenta de que la etiqueta de “complicada” es ésa que casi toda persona es digna de lucir de cuando en cuando.

¿Soy una persona complicada? Pues a ver, depende. Depende de lo mucho que me conozcas y de cómo lleves tú lo complicada que yo pueda llegar a ser (sí, la confianza da asco y a veces, por más que me quieras, es posible que llegues a querer mandarme a freír pimientos, en el mejor de los casos). Por lo general soy de trato fácil, sé escuchar y me considero bastante empática. Intento no enfadarme, soy bastante risueña y me tomo las cosas con humor, aunque me pico con facilidad, cosa que da lugar a que aquéllos a los que les gusta pinchar abusen del tema (vosotros sabéis quienes sois, queridos míos).

Soy muy llorona, creo que es mi forma de canalizar cualquier agobio, muuuuuuy indecisa, creo que más y más cada año que pasa, y es algo que me mata, porque además de agobiarme a mí misma, agobio a quien tengo a mi lado, y bastante cabezoncilla, lo cual resulta bastante fastidioso, porque hace que me cueste horrores dar mi brazo a torcer hasta cuando sé que soy yo quien se ha equivocado (esto último, en familia, se multiplica por mil, fácil).

A veces tengo episodios divertidos (me gusta pensar que la gente se ríe conmigo y no de mí), me encanta el humor absurdo y darle rienda suelta al mismo, soy presumida, aunque me gusta ir estilo “cara lavá”, y algo dormilona, no madrugo en exceso los fines de semana (¡qué narices!), pero tengo muy buen despertar y si me das pie empiezo a soltar carrete antes del primer café.

También soy miedosa (demasiado), algo hipocondríaca y con un exceso de preocupación nivel enfermizo. Puede que estos sean los rasgos que más me molestan, prometo seguir trabajando en ello.

¿Y qué es lo más maravilloso de todo? Pues que a veces puedo ser todo esto y más en un sólo día. La mujer de las mil caras, la persona multipolar, la de los desbarajustes anímicos y el humor en montaña rusa. Y al final no queda más que lanzar la pregunta al aire, ¿y quién no? ¿Quién puede pasar por la vida un sólo día y mantenerse imperturbable? ¿Quién no acumula estados de ánimo dispares cada veinticuatro horas, quieras o no canalizarlos?

Como todo, el secreto debe estar en saber llevarlo, porque que nosotros estemos destinados condenados a aguantarnos a nosotros mismos por el resto de nuestros días, no significa que aquellos a quienes tenemos cerca vayan a responder siempre con un “sí, quiero”. Si alguno de los que estáis ahí conocéis la fórmula mágica, los comentarios son todo vuestros.

Y así me despido, con esta reflexión kilométrica que ha querido colarse en el post del lunes y un montón de caretos a los que vosotros mismos estáis invitados a colocarles la etiqueta.

Que paséis una gran semana y vuestros ánimos no compren demasiados tíquets para la montaña rusa ;)

fin post-