Operación bikini… 2015

operación bikini#PlayItLoud!

Podría contaros que siempre llego tarde a la operación bikini, pero eso no sería del todo cierto, y una de las cosas que me he prohibido hacer en este blog es contar mentiras (tralará). En realidad, la razón de que siempre llegue tarde es que nunca acabo de proponérmelo. No negaré que se me pasa por la cabeza a la mínima que comienza el bombardeo audiovisual y nos plantan en las narices a esas modelos tonificadas que se pellizcan lo que consiguen agarrarse de piel, para intentar convencernos de que se les asoma un michelín al final de su vientre liso y perfecto, o las que usan potingues para luchar contra una celulitis que sus muslos jamás han conocido (menos mal que ahí está la revista Cuore, que cada verano viene a darnos una palmadita en la espalda con su reportaje de famosas en la playa: ‘no te creas nada, nena, que todo es producto del photoshop’).

Pues eso, que al final te plantas en el verano (que aún no ha llegado, pero aquí como si lo hubiera hecho) y te das cuenta de que aquel vago propósito de salir a correr tres veces por semana, o practicar yoga y/o pilates en el salón de tu casa, ha sido aún más vago que tú y se ha quedado en pura palabrería . Y además, está la anti-dieta-veraniega-playera, que en mi caso se resume en dos opciones: 1) plan bocata, bolsa de patatas y lata de cerveza; 2) plan chiringuito, con fritura de pescados y espetos bien doraditos, todo acompañado de unas cuantas cañas, por favor. Y qué feliz me hacen ambos.

Como ya he dicho, no niego que a veces fantasee con la idea de conseguir un cuerpo 10, yo también soy víctima de la sociedad (que ya es curioso que el canon de belleza ideal sea el que posee un porcentaje muy pequeño de la población femenina y todas las demás, amplia mayoría, tengamos que aspirar a eso), pero no por encima de mi felicidad. A mí me hace feliz no dejar comida en el plato, repetir si veo que me lo pide el cuerpo, merendarme un buen bocata de vez en cuando y comprarme un helado cuando salgo a pasear. Y no tengo que sentirme mal ni culpable por eso. Sé que tengo que hacer deporte, pero no con el pretexto de tener el culete más firme del vecindario, sino porque mis músculos están bastante oxidados para mi edad, y eso sí que es algo por lo que merece la pena preocuparse.

Así que yo me voy contenta a la playa, con mi mini-flotador, al que no hace falta pegarle pellizco, y presumiendo de mi cuerpo real, al más puro estilo anuncio de Dove. Y la operación bikini, ya la dejamos para el 2015… si acaso.

¡Feliz viernes y a quererse!

PD. Os dejo el link a este video con el que me he topado mientras escribía este post, que invita a la reflexión acerca del tema de la belleza y cuyo mensaje me ha parecido genial.

fin post-