Guía ilustrada de la operación bikini

operación-bikini-2015#PlayItLoud!

Un año más se acerca esa fecha en la que, al sentir que se aproxima el verano, nos entra el ansia y el pánico por querer cumplir mil y un propósitos locos para superar eso que llaman “operación bikini” y que tiene como meta ponerse cañón para lucir palmito en la playa y estar la mar de monas enfundadas en vestiditos y minifaldas.

Mi forma de pensar no ha cambiado mucho desde el año pasado, cuando ya os hablé de este tema. Pero este año me gustaría cuidarme un poquitín más. Sin tener que marcarme dietas radicales, ni horas de gimnasio o ejercicio extremo, creo hay unos cuantos consejos que podemos seguir y que nos permitirán cuidarnos, querernos y no volvernos demasiado locas con esto de la imagen. Recordad que lo más importante, por encima de todo, es que nos sintamos felices, y para ello es necesario también desterrar algunas ideas estúpidas que a diario nos intentan meter en la cabeza.

Aquí van mis consejos:

hacer-ejercicio

  • A mover el pandero se ha dicho. Lo sé, hacer ejercicio es una de las tareas que dan más pereza del mundo, pero llega un momento en que es muy necesario. Os lo digo yo que tengo los músculos tan oxidados, que mi cuerpo cruje como una rama seca a cada estiramiento leve que hago. ¿Cómo empezar sin que se nos vaya la vida en ello? Andando. Caminar es una buena forma de moverse, es muy sano y tiene muchísimos beneficios (eso sí, un buen rato y a pasito ligero, no vale con salir a comprar el pan y volver pellizcando el piquito de la barra). Así que, ¿por qué no aprovechar las horas extra de luz para salir a pasear por las tardes?

comer-sano

  • Cuidar la alimentación. Yo nunca me he puesto a dieta. Me gusta demasiado comer como para prohibirme disfrutar de según qué alimentos. Pero eso no significa que no deba proponerme empezar a vigilar un poco más lo que como, la frecuencia con la que debería consumir según qué cosas y qué nuevos fichajes debería incluir en mis menús para no caer en placeres pecaminosos de esos que se instalan en tus caderas. Por suerte, no soy una loca del picoteo y no suelo comer entre horas. Aunque según dicen lo más sano es hacer cinco comidas al día (tengo que ahondar un poco más en esto) y, por supuesto, no olvidarnos de beber mucha, mucha agua (mínimo 1,5 litros al día).

dietas-milagrosas

  • Olvidarnos de las metas locas y las soluciones engañosas. Soy de las que se indignan mucho cuando me cuelan publicidad de productos para adelgazar. Empezando por las modelos que aparecen en los anuncios, que, de verdad de la buena, no deberían si quiera insinuar que quieran quitarse un solo gramo de grasa, y siguiendo por los mensajes que lanzan. ¿De verdad se cree alguien que si existe un producto que te hace adelgazar mientras duermes habría personas con problemas de sobrepeso? Pues eso, las dietas milagrosas no existen, así que como ya hemos dicho: hacer ejercicio y comer sano.

mujeres-reales

  • La talla cero no es la norma. Uno de los principales problemas con respecto a todo este jaleo de las dietas, el peso y las operaciones bikinis eternas es la gran mentira a la que nos someten a diario. Desde la televisión, el cine, las revistas, la moda (y así hasta el infinito) nos hacen creer que debemos aspirar a tener el cuerpo que un porcentaje muy pequeño de la población posee. Pero no tenemos más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que eso casi no existe. Somos mujeres reales y bien guapas y, además, ya lo dice la Cuore, las famosas también tienen celulitis, michelines y alguna que otra cosilla que el photoshop se encarga de ocultar en según qué momentos.

sonríele al espejo

  • Lo más importante: sentirte bien contigo misma. No tiene nada de malo proponernos metas para estar más guapas y tratar de mejorar nuestra autoestima. Cuidarse de forma sana es muy recomendable, pero hay algo de lo que nunca debemos olvidarnos. Tú eres tú, maravillosa por dentro y por fuera, y nunca tendrá sentido que aspires a convertirte en otra persona, en alguien completamente distinto. Así que mírate al espejo y sonríete (aunque aún así tengas que seguir tirando de antiojeras y coloretes), porque eres la persona con quien más tiempo pasarás en tu vida, así que más nos vale querernos mucho y estar en paz con nosotras mismas.

Y hasta aquí esta miniguía de consejos para una operación bikini sin demasiado quebraderos de cabeza, que bastante nos dan la lata desde fuera como para encima mantener al enemigo en casa. Como consejo extra, os recomiendo muy mucho la web Dieta sana y ejercicio, cuya máxima es la de cuidarnos de forma sana, equilibrada y feliz. Echadle un ojo porque tiene un montón de contenido interesante y además se puede participar en ella de forma activa.

Y vosotros, ¿cómo os planteáis la operación bikini?

Que paséis un gran lunes.

fin post-

Operación bikini… 2015

operación bikini#PlayItLoud!

Podría contaros que siempre llego tarde a la operación bikini, pero eso no sería del todo cierto, y una de las cosas que me he prohibido hacer en este blog es contar mentiras (tralará). En realidad, la razón de que siempre llegue tarde es que nunca acabo de proponérmelo. No negaré que se me pasa por la cabeza a la mínima que comienza el bombardeo audiovisual y nos plantan en las narices a esas modelos tonificadas que se pellizcan lo que consiguen agarrarse de piel, para intentar convencernos de que se les asoma un michelín al final de su vientre liso y perfecto, o las que usan potingues para luchar contra una celulitis que sus muslos jamás han conocido (menos mal que ahí está la revista Cuore, que cada verano viene a darnos una palmadita en la espalda con su reportaje de famosas en la playa: ‘no te creas nada, nena, que todo es producto del photoshop’).

Pues eso, que al final te plantas en el verano (que aún no ha llegado, pero aquí como si lo hubiera hecho) y te das cuenta de que aquel vago propósito de salir a correr tres veces por semana, o practicar yoga y/o pilates en el salón de tu casa, ha sido aún más vago que tú y se ha quedado en pura palabrería . Y además, está la anti-dieta-veraniega-playera, que en mi caso se resume en dos opciones: 1) plan bocata, bolsa de patatas y lata de cerveza; 2) plan chiringuito, con fritura de pescados y espetos bien doraditos, todo acompañado de unas cuantas cañas, por favor. Y qué feliz me hacen ambos.

Como ya he dicho, no niego que a veces fantasee con la idea de conseguir un cuerpo 10, yo también soy víctima de la sociedad (que ya es curioso que el canon de belleza ideal sea el que posee un porcentaje muy pequeño de la población femenina y todas las demás, amplia mayoría, tengamos que aspirar a eso), pero no por encima de mi felicidad. A mí me hace feliz no dejar comida en el plato, repetir si veo que me lo pide el cuerpo, merendarme un buen bocata de vez en cuando y comprarme un helado cuando salgo a pasear. Y no tengo que sentirme mal ni culpable por eso. Sé que tengo que hacer deporte, pero no con el pretexto de tener el culete más firme del vecindario, sino porque mis músculos están bastante oxidados para mi edad, y eso sí que es algo por lo que merece la pena preocuparse.

Así que yo me voy contenta a la playa, con mi mini-flotador, al que no hace falta pegarle pellizco, y presumiendo de mi cuerpo real, al más puro estilo anuncio de Dove. Y la operación bikini, ya la dejamos para el 2015… si acaso.

¡Feliz viernes y a quererse!

PD. Os dejo el link a este video con el que me he topado mientras escribía este post, que invita a la reflexión acerca del tema de la belleza y cuyo mensaje me ha parecido genial.

fin post-