Calendario Mayo Craft&Music

Calendario mayo craft&music#PlayItLoud!

Adios abril… ¡Hola mayo! El tiempo vuela que se las pela y, si lo piensas con detenimiento, da hasta miedo, pero duele menos cuando lo que se aproxima es algo tan placentero como el verano. Cierto es que aún queda más de un mes y medio para que éste llegue de manera oficial, pero, por estos lares sureños, se nos ha colado tan pronto como en abril, y las playas ya lucen hasta la bandera, llenas de autóctonos que se broncean al sol y guiris que se adquieren felices un color rosa salmonete (ya os lo decía el lunes, ¡no olvidéis el protector solar!).

Pues eso, que mañana comienza mayo y yo no quiero ni escuchar hablar de días cuarenta, ni de sayos, yo sólo quiero sol y días largos, empezar la temporada de playa (que aún no he podido pisar como es debido), que abran la piscina de la urbanización, y sentarme al sol a leer un buen libro con un tupper bien llenito de fruta (que prepara como nadie mi Señor Wayne… ).

Como cada mes, desde febrero, os traigo el calendario descargable gratuito, para que hagáis más alegre vuestro escritorio o decoréis la pared de la habitación que más os plazca. Las instrucciones son tan fáciles que ni las necesitaríais, pero nunca están de más:

  1. Haced clic en la imagen para verla en su tamaño original.
  2. De nuevo clic, ahora con el botón derecho de vuestro ratón.
  3. Seleccionad Establecer como fondo de escritorio.
  4. Listo para vuestro uso y disfrute.

¡Poco más por hoy! Feliz puente y festivo para quienes tengáis la suerte de disfrutarlo. Yo os espero por aquí el viernes, como de costumbre. Pero no me iré sin antes recordaros que hasta el viernes por la noche estamos de sorteo y que participar es pan comido y los premios, para comérselos. Entra en este post y no te quedes sin jugar.

¡Que paséis un gran día!

fin post-

 

Anuncios

Verano, ven ya…

Ganas de verano_

#PlayItLoud!

Soy más de verano que de invierno. Lo reconozco. Y mira que cuando se acerca noviembre, y por aquí abajo seguimos en manga corta y sandalias, despotrico y le pido al universo que nos mande un poquito de frío para poder colocarme el abrigo, los pañuelos (mi prenda estrella, no me verás sin uno, a no ser que haga cuarenta grados a la sombra), el gorro, las botas… Pero es como esa ilusión infantil que sentíamos con la vuelta al cole: efímera. La felicidad que daba estrenar libretas, estuches y pilots de mil colores (y qué manía se le cogía a quien más tenía). Y el ansia por que te mandaran deberes. Los primeros días volvías a casa feliz de la vida, te esforzabas por plasmar tu mejor caligrafía y hasta subrayabas los títulos en distintos colores. Un par de semanas después, llegabas a clase con la libreta emborronada suplicándole a tu amiga la aplicada que te dejase copiar las tareas.

Pues igual con el frío. A mí con un par de meses me sobra (y ya es mucho). Y ahora que los primeros signos de la primavera empiezan a asomar y las ganas de verano se multiplican por mil millones, una sale a la calle y se da cuenta de que lo que tenemos de momento no es la estación de las flores, con su temperatura agradable, que permite dejar la chaqueta en casa, sino el tiempo de los locos. Ese en el que te pongas lo que te pongas, nunca aciertas. Si hace sol y sales con menos ropa, te acabas pelando de frío. Si llueve y sacas el chubasquero y las botas de agua, una hora después parece agosto.

Sólo espero que este año el verano no tarde tantísimo en llegar como el año pasado, que a 21 de junio parecía otoño (y no estoy exagerando, si hacéis un poco de memoria seguro que lo recordáis). Así que yo, a modo danza del sol, quiero compartir con vosotros algunos pensamientos felices que se me vienen a la cabeza cuando pienso en el verano:

  • El piestureo. ¡Y qué bien sienta! Adoro pintarme las uñas de los pies cuando ya puedes lucirlos y hundirlos en la arena de la playa, acercarte a la orilla y sentir ese escalofrío que da el contacto con el agua helada del Mediterráneo (y que conste que todo esto es desde antes de la era Instagram).
  • Perderme en un libro. Bajarme a la piscina con la toalla y una buena historia, de esas que consiguen que te olvides del día, de la hora y hasta del mundo. Disfrutar de esas rachas en las que te zampas tres libros en una semana.
  • Terracear. Hacer un alto en el camino para disfrutar de una buena cervecita al sol, con unas aceitunas, unas tapas y la mejor compañía del mundo.
  • Trasladar la oficina al balcón. Porque por muy mona que haya dejado yo la pared que tengo delante de mis narices en el estudio, sentarse al aire libre y, a lo lejos, incluso ver el mar, como que sienta mejor.
  • Gin-tonics que parecen macetas. Sí, soy una enamorada de los gin-tonics, y quiero pensar que no es consecuencia de la fiebre que ha entrado por esta bebida, que hace que a veces nos la cobren a precio de riñón. Una noche de verano, buenas amigas, algo de música y una copa de balón en la mano. Eso es vida.

Y pensando mucho en esto, además de ahuyentar cualquier pensamiento maligno, igual consigo que que el satélite Meteosat ese se ponga de mi parte y nos mande unas cuantas fotillos de anticiclones permanentes, para que pronto podamos deshacernos de las mil capas de cebolla y lucir nuestra piel al sol (siempre con precaución).

Y vosotros, ¿me contáis que os sugiere el verano?

¡Feliz fin de semana!

fin post-