No hay prisa

Conejo-blanco-alicia#PlayItLoud!

Así me siento yo últimamente, cual conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas. Siempre corriendo, siempre pendiente del reloj y siempre murmurando aquello de “voy tarde, voy tarde”, aunque los sprint que pongo en práctica evitan que esto último pase la mayor parte del tiempo. Del coche al tren, del tren a clase, reuniones, nuevos proyectos y muchas ganas de hacer mucho.

Hoy, aunque me asome por aquí algo más tarde de la cuenta, no me lo voy a reprochar por eso de que es viernes, y los viernes todo vale. No es que a mí se me presente un fin de semana de los de plantar el culo en el sofá y hacerme un ovillo debajo de la manta (que con el frío que hace suena como el mejor de los planes, que por aquí hemos amanecido a cero grados y eso en Málaga no es muy normal), por aquello que ya os dije de que a nosotros nos toca mudanza.

Así que llegará el lunes y estaremos, probablemente, más cansados que el viernes, pero en estas rachas de cambios y de no parar, lo mejor es no perder la sonrisa y multiplicar las dosis de ilusión, que así es como las cosas salen bien (sin perder mucho de vista el teléfono del fisio, al que pienso llamar en cuanto desempaquete la última caja). De todos es sabido lo mal compañeros que son la prisa y el estrés, esos que cuando se juntan saben sacar lo peor de ti y convertirte en la peor combinación de Doctor Jekyll y Mister Hyde (aunque no prometo que no se me vaya a escapar algún que otro improperio en el proceso).

Voy a echarle valor y ganas al fin de semana, poner la música muy alta y cantar cual posesa (que así se me escuchará menos) mientras empaqueto trastos con orden, precisión y un rotulador permanente en la mano (repitan conmigo: etiquetaje).

Sin más por hoy, que voy tarde… Nos leemos el lunes.

P.D. Para fines de semanas musicales os dejo en el #PlayItLoud un nuevo descubrimiento que hice: George Ezra. ¡Engancha! Gracias, Lu ;)

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Proyecto de la A a la Z: D de Diversión

D de Diversión

#PlayItLoud!

Hoy vuelvo a participar, por tercer mes consecutivo, en la iniciativa fotográfica De la A a la Z de Laura, aka Miss Lavanda. Esta vez, además, he conseguido no dejarlo para el último día como venía haciendo. La letra para septiembre es la D, y llevaba ya un tiempo dándole vueltas a qué podría ser fotografiable con la letra D: dedos, dudas, dormir, despertar, delicias… Se me venía mucho y, a la vez, muy poco a la cabeza. Enfocaba y disparaba, pero la cámara no me regalaba ninguna imagen que consiguiera enamorarme.

Hasta que el otro día, mientras buscaba unas fotos en el ordenador, me tropecé con ésta y lo tuve claro: D de Diversión. Me había propuesto no tirar de archivo, pero la sonrisa que me arranca esta imagen, cada vez que me cruzo con ella, fue más fuerte, y decidí que tenía que compartirla. Me encanta esta foto porque en ella capturé un momento de felicidad, de esos de los que no eres enteramente consciente mientras lo vives, pero que te dejan con esa paz y esa tranquilidad que te hace darte cuenta de que ya lo has añadido a la mochila de los recuerdos bonitos.

Fue en mi último viaje a Londres, allá por abril, y llevábamos muchísima prisa, porque estábamos a punto de perder el tren que nos llevaba a la otra punta de la ciudad, donde celebrábamos la fiesta de cumpleaños sorpresa de esa chica que salta en la foto, que oponía resistencia y se negaba a obedecer órdenes la muy cabezota (serlo tanto y a tu manera es otra de las cosas que te hace única, amiga mía). Pero cuando me topé con este viejo y precioso pub abandonado, convertido en una obra de arte urbano, una explosión de colores en medio de un día tan gris, paré un momento para hacerle una foto y de pronto todos nos olvidamos de las prisas, yo enfocaba y disparaba y ellos saltaban de un lado para otro, como niños que se divierten, dándole aún más color a la estampa.

Después de aquel momento, que no llegó a durar un minuto, todos volvimos a la carrera, para llegar a la estación antes de que saliera aquel tren, que, muy por los pelos, conseguimos coger.

Y es por eso que esta imagen simboliza para mí la diversión, la espontaneidad, el impulso y ese instante que hace que cuatro personas sintonicen la misma frecuencia en un mismo momento para olvidarse del mundo y sonreír (aunque yo no pudiera saltar haciendo la foto).

Espero que os guste y haya sido capaz de transmitir un poquitín la sensación de felicidad que me regala este momento, hecho eterno gracias a la fotografía, que al fin y al cabo es la magia que Laura pretende que capturemos con este abecedario fotográfico. Así que os invito a pasar por su blog y descubrir al resto de los participantes.

Nos leemos el viernes, hasta entonces, ¡divertíos!

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