Queridos Reyes Magos

Reyes Magos

#PlayItLoud!

Antes de todo, ¡Feliz Año Nuevo! Ya estoy de vuelta después de unas mini-vacaciones improvisadas, que no tenía demasiado planeadas, pero que necesitaba como agua de mayo. Necesitaba tiempo para mí, para mi familia, para escapar de las presiones, para remolonear en la cama hasta más de las diez, para dormir la siesta en el sofá y ver pelis tontas navideñas.

Con las Navidades llegando a su fin, aún nos queda quemar el último cartucho y escribir la carta a los Reyes Magos y, tal y como prometí en su momento, hoy vengo a compartir la mía. Como cuando era pequeña, empezaré la carta diciendo que este año he sido una niña muy buena, tanto que al 2015 no le pediré cosas materiales, porque no son éstas las que me regalan las mejores sonrisas, ni los momentos más valiosos. Por eso aquí os dejo mis cinco deseos para este nuevo año.

1) Familia y amigos. Quiero disfrutar más de ellos, seguir practicando mis escapadas al pueblo, los paseos con mi madre por la Calle de la Bola, por el zoco, nuestros kilómetros al estilo «señoras que salen a andar». Quiero ver más a mis hermanos, aunque vivamos en ciudades distintas, visitarles y planear escapadas de fin de semana. Quiero quedar con mis amigos, planear meriendas creativas, salir de cañas y tapas un domingo soleado, acordarme más de coger el teléfono para hablar con aquellos que están lejos. Quiero vivir cada minuto con mi señor Wayne y seguir enamorándome cada día un poquito más de él.

2) Proyectos y sueños por cumplir. Este año 2015 quiero darle forma a algunos de los proyectos que a lo largo del año pasado se fueron gestando en mi cabeza y que espero puedan ver la luz antes de que nos veamos en éstas de nuevo dentro de doce meses. Como soy un poco supersticiosa, aún no os voy a desvelar de que tratan, pero prometo dar lo mejor de mí para poder compartirlo con vosotros muy pronto. Quiero conservar las ganas de seguir cumpliendo sueños, ya sean grandes o pequeños, dar los pasos necesarios para tratar de hacerlos realidad, no quedarme con las ganas.

3) Viajar. Quiero viajar, planear escapadas románticas, familiares y con amigos. Descubrir nuevos rincones, ya estén a veinte kilómetros de distancia o a tres mil. Re-visitar lugares para reencontrarme con amigos a los que hace tiempo que no veo, para conocer a nuevas incorporaciones a la plantilla de sus vidas. Y también quiero hacer muchas fotos por el camino, no sólo a los paisajes y pequeños detalles materiales, sino a mí misma. Después de cerrar este 2014 me he dado cuenta de que me he hecho muy pocas fotos este año y esto es algo que quiero cambiar.

4) Paz, calma y felicidad. Quiero tomarme las cosas con más calma, no adelantar mis pensamientos a los acontecimientos, no agobiarme por cosas que tienen solución si respiro dos veces y me pongo a ello. Quiero saber desconectar, apagar el ordenador todo un fin de semana, relajarme y pensar más en positivo, cultivar ratitos de felicidad y atesorarlos, para poder rescatarlos siempre que lo necesite.

5) Seguir aprendiendo. Quiero hacer cursos, proponerme retos y aprender cosas nuevas. Dibujar con acuarela, usar mi cámara de fotos en modo manual, aprender a editar imágenes en el ordenador, conocer un poquitín más el complejo mundo del SEO, desempolvar mi máquina de coser y ser capaz de fabricarme algún modelito para mi fondo de armario.

Y vosotros, ¿habéis escrito ya vuestra carta a los Reyes Magos? ¿Qué regalos o deseos les habéis pedido? Como ya os dije en su momento, será un placer que los compartamos, ya sea en forma de post o aquí abajo en los comentarios, que son todo vuestros.

Yo me despido hasta el lunes, cuando retomaré la actividad habitual del blog con la nueva entrada de Blogersando, «Propósitos para el 2015», será un placer que participéis con nosotros y poder ver vuestras propuestas en este primer encuentro, os aseguro que lo vamos a pasar genial.

Que paseis un gran fin de semana.

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Sueños

soñar en compañía#PlayItLoud!

Soñar o no soñar. He ahí la cuestión. Los sueños, y no me refiero a los que se tienen de noche, sino a esos anhelos que todos cultivamos en mayor o menor medida, ¿son algo positivo o no son más que una pérdida de tiempo? Ya que soy yo quien lanza la pregunta, no me queda otra que posicionarme. Desde mi punto de vista, soñar no sólo es positivo, sino necesario. Tampoco hablo de soñar con tener una casa en la Luna y viajar de vacaciones a Marte, que no es un mal sueño (aunque a mí, que me dan pánico los aviones, no sé qué tal me resultaría volar en cohete), siempre y cuando se asuma que es bastante improbable que podamos cumplirlo a día de hoy.

Hablo de ese deseo que nos quema por dentro, de ese giro que queremos darle a nuestra rutina, de ese proyecto personal con el que fantaseamos y que nos hace cosquillas en el estómago. Pueden ser mil y una cosas y puede ser posible. Los sueños no se cumplen si no se lucha por ellos y eso, por muy «buen-rollero» que pueda sonar a día de hoy, es una verdad como un templo. No es mi intención repetir una vez más esa archiconocida frase del gran Walt Disney («Si puedes soñarlo, puedes hacerlo»), sino reivindicar que, para empezar, tenemos todo el derecho del mundo a soñar, a querer mejorar e incluso a querer cambiar. Que uno no ha venido a parar aquí para tener que conformarse, y que quedarse con «lo que te toca» no tiene porqué ser la única opción.

Y es que tener pájaros en la cabeza no tiene nada de malo, porque estos canturrean, vuelan y, si los enseñamos bien, pueden hasta volver con alimento para hacernos alcanzar nuestros sueños. Eso sí, hay que trabajar duro para ello, porque los sueños muy pocas veces te asaltan mientras piensas en las musarañas repantigado en el sofá de casa (a no ser que juegues a la lotería y te toque el premio gordo), estos requieren esfuerzo, dedicación y muchas ganas para poder cumplirlos y para seguir soñando, para no dejar nunca de hacerlo. Y esto es aplicable a las personas de quince, de treinta y hasta de ochenta.

Soñar o no soñar. He ahí la cuestión. ¿Qué me decís vosotros?

¡Que paséis un gran día!

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De mayor quiero ser…

profesiones frustradas#PlayItLoud!

La de veces que nos planteamos este enunciado y lo jóvenes que aún somos cuando llega el momento de decidir. La verdad es que yo nunca he soñado con profesiones a lo grande, en plan, no sé, astronauta o piloto de avión (lo segundo me da pánico, así que lo primero descartado, y más después de ver Gravity). Sí recuerdo que, cuando era bien pequeña, quería ser gimnasta rítmica. Cómo me gustaba verlas en la tele, haciendo piruetas con el lazo y la pelota, como si fuesen de goma. Existía por entonces la leyenda (desconozco si tiene algún fundamento) de que este tipo de gimnasia frenaba el crecimiento, y así, por miedo a no ser alta y espigada, me quité el sueño de la cabeza. Aunque tampoco sirvió de mucho ya que, en mi casa, la altura se la quedaron mis hermanos.

Siempre me han gustado mucho las ramas artísticas. Me apasiona cantar, por ejemplo, pero lo hago muy mal, mal de verdad. Y eso que de pequeña cantaba en el coro del colegio y hasta hice un par de numeritos como solista en unos campamentos de verano. Pero crecí y mi voz se fue al traste (o quizás fue siempre así, pero nunca nadie se atrevió a decirme nada…). Hoy por hoy sigo cantando (y dando el cante), pero es que sí me sé la letra de una canción me es totalmente imposible no tararearla al menos.

Otra de mis profesiones artísticas frustradas fue la de bailarina (o bailaora). Estuve apuntada a los Coros y Danzas unos cinco o seis años (tengo álbumes de fotos de las funciones de fin de curso que así lo atestiguan, que bien se encargó mi madre de comprar y revelar carretes de los de treinta y seis fotos, aunque entre tanta niña vestida igual cueste distinguirme), pero yo al flamenco le ponía poco arte, para qué mentir. Aunque los pasos de las sevillanas se me quedaron grabados a fuego y eso, en cualquier feria, es la mar de socorrido. Bailar sigo bailando, y se me da de maravilla con una copita en la mano (o eso me gusta a mí pensar).

Y también está la fotografía… Mi sueño por convertirme en fotógrafa me llevo a comprarme una Canon que se muere de risa en el armario. A veces lo intento, pero tengo que aceptar que el arte de la fotografía no se adquiere por ciencia infusa, y me lamento cuando llevo todo el día cargando con la dichosa camarita en modo automático, para acabar haciendo más fotos con el móvil que con ésta (pero es que el formato Instagram queda taaaan bien). Pero en esto no desisto, que el ojo lo tengo, te lo digo yo. Sólo me falta saber cómo disparar.

Pero de todas, todas, me quedo con el dibujo, y eso que nunca se me dio bien y, sin embargo, a día de hoy, es lo que más me apasiona. Dejar que las horas corran sin que me de cuenta de ello y seguir aumentando mi colección de ilustraciones. Probar nuevas técnicas y no dejar nunca de aprender.

Y a vosotros, ¿qué os apasiona? ¿Cuál era vuestra profesión soñada de pequeños?

Disfrutad del fin de semana.

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